Inicio / ...Y cianuro para todos / Escribir desde la resistencia: entrevista a Carmen Ávila

Escribir desde la resistencia: entrevista a Carmen Ávila

11-septiembre-2018

La siguiente entrevista la realiza Miguel Barquiarena (MB), reciente premio nacional de cuento Agustín Yáñez a Carmen Ávila (CA), autora de más de ocho libros. En esta, Carmen presenta su experiencia como autora, como persona, como escritora y como viajera

MB.- Carmen, has estado en varios países del mundo. Has trabajado, estudiado y hecho labor social en el extranjero. Háblame de este peregrinar que te llevó a Estados Unidos, Rusia, Kenia, Japón, Perú, Tailandia y gran parte de Europa. ¿Que buscas allá afuera? ¿Cuándo empezó esta capacidad de desprendimiento y como influyó en tu escritura?

 

CA.- Desde que yo era pequeña siempre quise viajar, soñaba con eso, no sé por qué, me llamaba mucho la atención los mapas, los demás países; tal vez como a la mayor parte de las personas. Cuando estaba en el bachillerato, tenía compañeros que se iban al extranjero por intercambio; sin embargo esa no era opción para mí que tenía una beca y mi familia poquísimo dinero, ya no digamos para mandarme fuera, sino para sobrevivir. Un día mi hermano me dijo: “imagínate que fueras de intercambio: quien tendría que venir a vivir en nuestra casa, tendría que ser del África, de un lugar muy pobre para que no se queje de las condiciones en que vivimos y aguante estar aquí”. Con esa respuesta te puedes dar una idea de cómo era la situación socioeconómica de mi familia. Era imposible esa opción. Fue hasta que estaba en la maestría que había la posibilidad de tomar una materia de verano en Harvard, pero de nuevo: imposible pagarla de mi bolso, que ganaba muy a penas para vivir yo sola en Monterrey. Gracias a que CEMEX dio becas para que los alumnos pudieran tomar el curso fue que pude ir. Pero no me quedé conforme con ese viaje, busqué más opciones para irme al extranjero y fue así como vino una beca del Gobierno de la República Checa para un curso en Praga: creo que ahí surgió mi primer libro de viajes, un libro de ensayos que se llama “Praga como un cuerpo”, el cual terminé también gracias a la beca de Jóvenes Creadores del FONCA. Al año siguiente, me fui a vivir a Francia por casi un año, donde trabajé. De esa estancia, un poco complicada, surgió mi libro “Postales del exilio” que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Enriqueta Ochoa en el 2010 y es un recuento de todos los lugares por los que pasé durante ese año, como si fuera mi bitácora personal del viaje poético sobre la nostalgia de no poder estar en dos lugares al mismo tiempo. Después han venido otros libros sobre viajes, los más recientes: los de cuento “El barco de los insomnes” (Premio Nacional de cuento Rafael Ramírez Heredia, colección de relatos que hice durante un viaje en barco por el océano Pacífico gracias a una beca del gobierno de Japón, y los que obtuvieron la Mención Honorífica y los Premios Dolores Castro de Poesía y Narrativa 2017: “Colección de Ciudades Salvajes” (cuentos sobre varias ciudades del mundo), “El virus de Munch” (poemario sobre un viaje a Noruega) y “Ciudades visibles” (ensayos sobre distintas ciudades que visité en varios años).  Creo que lo que busco con los viajes es algo más personal, creo que es un poco entre la aventura y el deseo artístico de descubrir y describir el mundo y las distintas culturas que lo conforman y, sí, el viaje ha inspirado gran parte de mi obra. 

 

MB.- En algún momento decidimos que vamos a ser escritores. Lo difícil viene después: descubrir tu terreno y moldear tu voz. En tu caso, eres de esas escritoras que manejan más de dos géneros, eres poeta, narradora y ensayista. Haz recibido premios nacionales en cada una de esas vertientes. ¿Cómo hace una escritora prolífera para llevar de la mano esas tres vocaciones? ¿Cuál es tu método para decidir en qué género contar algo?     

 

CA.- Creo que no existe ningún método, creo que el mismo texto te dice cómo quiere ser narrado. Al menos así me pasa a mí. Los géneros no deben de estar peleados. ¡A veces quisiera tanto poder ser dramaturga! Pero creo que a mí la dramaturgia se me dio sólo para actuarla, durante mi infancia y adolescencia actué en varias obras de teatro. Creo que si no fuera escritora, me hubiera gustado ser actriz (al igual que me hubiera gustado ser otras 20 profesiones más como médico o arqueóloga). Creo que el texto solito te dice cómo quiere ser expresado, hay cosas que quieren ser narradas en forma de ensayo, porque piden la intervención del autor dando su opinión y reflexionando, hay otras que la reflexión del autor las requiere sólo en la lírica y la belleza de las imágenes y metáfora y contra la poesía, a veces uno no puede luchar, es como luchar contra la luz: uno va a perder. Así es luchar contra el lenguaje. Creo sin embargo que no soy buena narradora, sobre todo como cuentista, y no se diga como novelista, creo que ahí sí salgo noqueada por las historias. Me sobrepasan, pero siempre sigo intentando.

Carmen Ávila, Normandía, Francia, invierno 2016.

  

MB.- Las editoriales, Carmen, ¿qué opinas del surgimiento de tantas editoriales independientes en contrapartida del porcentaje de lectores que tenemos en México. ¿Crees que están haciendo una buena labor las editoriales como cazatalentos?

 

CA.- El problema yo lo veo en la distribución, la mercadotecnia y ventas, las pobres editoriales independientes no pueden competir contra las grandes, no tienen los mismos canales de distribución, no manejan los medios para hacer promoción; lo mismo sucede con las editoriales que pertenecen a los institutos de cultura del gobierno, se quedan cortos en la distribución y no por ser ineficientes, al contrario, hacen un muy buen trabajo, hermosísimo, con sus ediciones, pero no se tiene la capacidad económica para distribuir y eso no es negativo, porque uno de los propósitos de los institutos de cultura no es ser librerías, para eso no fueron creados. La gran excepción en la distribución de libros, es EDUCAL, que ha hecho una labor maravillosa, por ejemplo publicando autores jóvenes de todo el país en las colecciones de Tierra Adentro y sus librerías están en casi todo el país o tienen convenios para vender en otras librerías privadas y el costo es accesible.

     Esto que comento no tiene nada que ver con los lectores, que sí, son pocos en el país y a veces creo que hay más oferta de libros que demanda de lectores. Mis ideas se basan en las leyes de la economía, más que echarle la culpa al público en general, pues el mercado lo determina todo. Es muy difícil competir contra los oligopolios (las grandes editoriales, que son trasnacionales en su mayoría). El Estado (hablando en términos de las editoriales pertenecientes a los institutos de cultura) no puede intervenir, ni tendría por qué hacerlo, SALVO, ahora sí tomando las definiciones económicas de Adam Smith: “para corregir alguna falla del mercado” y la falla que yo veo es cuando el acceso a la cultura no le llega a la gente que no tiene recursos para adquirirla y es la labor tan loable de las editoriales de los institutos, o cuando el gobierno subsidia a las independientes, que al final esos libros se regalan a la gente que quiera, pero el alcance casi siempre es local. En ese sentido hay muchos autores que quedan en el poco reconocimiento local porque no pueden publicar en una editorial que los pueda proyectar “hacia la fama”.

     Sobre los cazatalentos de las editoriales, la verdad yo no sé cómo funcionen, como nunca he trabajado en ninguna, no sé cómo se rijan para seleccionar autores y publicaciones. Yo prefiero ser ingenua (o práctica) y culpar al mercado, al fin si el mercado de lectores determina todo, también ellos determinan qué leer.  

 

MB.- De los libros que publicaste o tienes pendientes a publicación, ¿de cuál te sientes más satisfecha de haberlo escrito?

 

CA.- Creo que más bien soy un poco humilde en mi trabajo, no me gusta andar alardeando, porque creo que hay mucha gente en este país que escribe y muy bien. Uno no debe de dormirse en sus laureles, porque apenas uno se instala en su comodidad y ves que de pronto algunos amigos están ganando un montón de premios. Pero aunque no me gusta presumir, creo que los libros que me han hecho sentirme más orgullosa son: “La máquina de vivir” (Tierra Adentro, 2008), porque fue el primer libro de poesía que escribí y publiqué, y “Postales del exilio” (JUS, 2013) que es un libro que me recuerda todo lo que sufrí en ese año cuando lo escribí, así que le tengo un gran afecto.

 

MB.- En los últimos años (2016-2018) a través de las redes sociales, se disparó la efervescencia de los derechos de la mujer. Son tiempos bastante concientizados, de hecho, con el presidente Trump en la Casa Blanca se reavivó el racismo en Estados Unidos, digamos que siempre estuvo ahí, pero se atrevió a asomarse. Sin olvidar el eterno terrorismo por supuestas diferencias religiosas. En fin, la avalancha llegó al arte. Hay personas que repudian libros o películas porque en ellos aparece un personaje que comete un acto criminal según la moral colectiva, en lugar de calificarlo en base a su calidad estética. Todo lo políticamente incorrecto padece tabú o linchamiento. Como artista mujer ¿qué crees que deba pasar con la literatura de ficción? ¿Crees que tu arte tiene una función social que cumplir debido a los tiempos?

 

CA.- Es una pregunta muy difícil y cada cierto tiempo cuando me pongo a escribir reflexiono en ella. A veces no sé si uno tiene que escribir “lo políticamente correcto” para que después no lo linchen los detractores. Creo que esa es una gran pregunta, ¿hasta donde debe de llegar el arte? ¿El arte debe de detenerse en algún punto para no afectar la sensibilidad de los demás o el arte es eso: provocación, hacer que el otro reaccione para bien o para mal? Voy a poner un ejemplo que vi con mis propios ojos. Hace unos meses me tocó presentar en Saltillo el libro de una poeta que admiro mucho, Esther M. García. Este libro ganó el Premio Internacional de Poesía Gilberto Owen que otorga la UAEM. El libro se llama “Mamá es un animal negro que va de largo por las alcobas blancas”. Este libro, entre otros temas, expone al aborto y la maternidad negada, cruda, difícil. Cuando presentábamos su libro, la autora mostró su posición a favor del aborto y un chico de los del público le dijo: “es que por qué nos dices eso si aquí hay muchas chicas que pueden seguir tu mal ejemplo” (sic), a lo que Esther respondió “yo no pretendo, ni quiero, ser ejemplo para nadie”, mejor respuesta no pudo haber dado. La verdad es que el arte no tiene por qué limitarte: el arte es la libertad de expresión por naturaleza. Lo que me preocupa es que estamos en una era en donde también cualquier cosa puede convertirse en la “máxima ofensa” para todo el mundo, que depende del propio artista si se arriesga o no. No sé si el arte haya cumplido una función social en nuestros tiempos, pero al menos la función estética, sí la sigue cumpliendo.  

 

MB.- Háblame de tu formación académica. Entiendo que has tomado algunos talleres literarios y tuviste esa beca del FONCA que mencionaste, pero fuera de eso, en tus estudios académicos (licenciatura, maestría, doctorado, diplomados o cursos) no aparece la creación literaria. Se supone que es más común que las personas de tu generación opten por estudiar letras españolas o filosofía y letras, cuando reconocen su vocación literaria. Mientras estudiabas otras materias, como llenaste esos huecos de conocimiento técnico que requiere un escritor para redactar sus ideas de manera profesionalmente efectiva.    

 

CA.- Soy de Saltillo, Coahuila. Decidí estudiar comercio internacional porque me becaron en el ITESM campus Saltillo con el 90% de la beca-crédito (que en ese entonces se daba a los promedios más altos o alumnos más destacados), la verdad pedí una beca-crédito al ITESM campus Monterrey para la carrera de Letras Hispánicas y me daban un 20%, lo cual, dadas las carencias económicas de mi familia, era imposible pagar el 80% del resto de la colegiatura y además la manutención en esa ciudad. Presenté examen para la carrera de Letras Hispánicas de la UAdeC y fui el promedio más alto, sin embargo, opté por la oferta del TEC y me quedé a estudiar ahí. Aunque no era algo relacionado con la literatura, pensaba que después iba a estudiar algo relacionado con ello. Sin embargo, al graduarme me ofrecieron trabajo en campus Monterrey condonándome el crédito y además pagándome la maestría que yo quisiera. Como no se abrió la de humanidades por falta de alumnos, decidí inscribirme en alguna de ciencias sociales, porque es algo que también me gusta mucho. Fue así como estudié la maestría en Administración Pública y Política Pública y ahora estoy por terminar un doctorado en política pública porque otra de mis grandes pasiones es el “desarrollo” y el empoderamiento de las mujeres. Mi tesina de maestría la hice sobre los programas de combate a la pobreza en una comunidad indígena de Oaxaca y ahora la tesis doctoral sobre la disminución de la mortalidad materna de las mujeres en Perú y el enfoque de capacidades.

     Creo que uno nunca termina de suplir ciertas carencias literarias porque a veces las herramientas que tienes para ser escritor no te alcanzan para expresar algo. No sé si el estudiar literatura te las enseñe, algunas veces creo que esa carrera te enseña más a ser crítico, si no no hubiera tantos que estudian letras haciendo posgrados en escritura creativa o tomando talleres literarios, aunque también ayuda estudiar otras cosas para ampliar tu visión de la literatura.

Carmen Ávila y Miguel Barquiarena, Budapest, Hungría, 2011.

Semblanza

 

Carmen Ávila (Carmen del Rosario Ávila Jaquez). Nació en Saltillo, México en 1981. Es licenciada en Comercio Internacional, maestra en Administración Pública y Políticas Públicas y candidata a doctora en Política Pública por el ITESM, México. Con estudios en la Universidad de Harvard y la Universidad Carlos IV de Praga. Ha realizado investigación y publicado artículos académicos en inglés y español sobre el empoderamiento de las mujeres indígenas y los programas de combate a la pobreza.

Ha publicado Mercedes del 63 y otros cuentos (ICOCULT, 2006), La máquina de vivir (Tierra Adentro, 2008), Praga como un cuerpo (Universidad Autónoma de Coahuila, 2009), Postales del Exilio (Jus, 2013) , Terrible Extrañeza (ICOCULT, 2013), El barco de los insomnes (Café Cultura, 2016), El Virus de Munch (IMAC, 2017) y Ciudades Visibles (IMAC, 2017); así como poemas, cuentos y ensayos en distintos medios impresos y electrónicos de México y el extranjero. Algunos de sus textos han sido traducidos al inglés, francés, árabe, sueco y polaco.

Recibió la beca Jóvenes Creadores del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Coahuila en Poesía 2005-2006 y 2011-2012,  la del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en Ensayo en 2006-2007 y de Residencias artísticas para realizar una estancia en el  Centro de Arte CAMAC en Francia 2011, así como la del FORCA Noreste 2010 para residencias artísticas.

Fue ganadora del Concurso de ensayo Mauricio Babilonia, convocado por el ITESM en el 2003 sobre la obra de Gabriel García Márquez (recibió el reconocimiento de manos del Premio Nobel Colombiano). Fue finalista en el XIII Certamen de Poesía María del Villar, en Navarra, España y obtuvo mención honorífica en el Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal, en Querétaro, México 2008. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Enriqueta Ochoa 2010, convocado por el INBA y el Ayuntamiento de Torreón, el Premio Nacional de Cuento Rafael Ramírez Heredia en el 2013 y los Premios Dolores Castro 2017, en Poesía y Ensayo. Ha participado en encuentros artísticos en París, Francia, Varsovia, Polonia y Valencia, España.

Ha recibido distintos premios y reconocimientos como: MujerTEC 2014 otorgado por el ITESM, el Premio Estatal de la Juventud 2010, en actividades artísticas, el Premio Saltillense de la Juventud 2010 en actividades artísticas y el nombramiento de “Visitante Distinguido” por el Ayuntamiento de Oaxaca en el 2005 por su trabajo artístico y la Presea del Centro de Desarrollo Empresarial y Liderazgo AC por  liderazgo estudiantil en el 2003.

Ha participado en distintos foros internacionales: Festival de Estudiantes ISFIT 2015 en  Noruega, Seliger, 2012 en Rusia y el Foro Joven del Consenso de Copenhague (organizado por el gobierno de Dinamarca que reunió a más de 80 jóvenes provenientes de todo el mundo y 4 premios Nobel de economía con la finalidad de debatir sobre los problemas de la humanidad). En el 2012, participó en un programa para jóvenes “Peace Revolution” de la Fundación Dhammakaya en Tailandia. En 2011, formó parte de la delegación que representó a México en el programa Barco Mundial de la Juventud, organizado por el gobierno de Japón y la Universidad de las Naciones Unidas. En el 2009, formó parte del Programa de Graduados de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza.

Acerca Miguel Barquiarena

mm

También puedes ver

Juegos Trigales del Valle del Yaqui

Pintura Wheat Stacks with Reaper – Vincent van Gogh | A finales del año pasado fui …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *