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Cómo detectar cuentos darwinianos

Ilustración Børge B. Bredenbekk |

Acabo de establecer una corriente o subgénero narrativo: el cuento darwiniano. Investigué (googleé) al respeto y no existe propiamente. Vi los términos cuentos creacionistas y ultra darwinistas, que van en otro sentido, además son a título particular, no tratan de encapsular un concepto general. Estas son mis tres reglas temáticas para el cuento darwiniano:

1.- Uno de los personajes principales debe ser una forma de vida conocida.

2.- El ser vivo debe existir en nuestra realidad, dentro de nuestras leyes físicas.

3.- Ha de presentar características evolutivas que lo hagan único dentro de su especie.

Tengo dos ejemplos para mejor ilustración:

El cuento Tobermory, de Saki. Torbermory es un gato mascota en una casa de campo de unos aristócratas ingleses. Hay un festín. De pronto uno de los invitados comenta que tras años de estudio descubrió una técnica para enseñar hablar a los animales. La ha probado con éxito justamente con Tobermory. Los demás invitados, como es de esperarse, no le creen. Traen el gato a la sala, donde están reunidos, y le hacen preguntas. El gato articula respuestas. Tiene una personalidad cínica y refinada. Al sentirse agredido aprovecha su posición privilegiada de merodeador para revelar secretos de los invitados, confronta comentarios que unos dicen de otros a sus espaldas. El ambiente se pone tenso e incómodo al punto que, cuando están solos, planean eliminar al gato antes de que los meta en más líos.

Hay un cuento de Sławomir Mrożek que me gusta sobremanera, se llama El Desarrollo. Trata de un hombre que observa el comportamiento de las cucarachas de su casa, el ir y venir. De pronto descubre que se organizan recreando La Última Cena, de Leonardo da Vinci. Sí, nada menos. El hombre va por el insecticida y espera a que representen otra pintura para matarlas y conservar la formación de la obra. En efecto, hacen otra, pero se trata de un Manet. Pospone las hostilidades. Han evolucionado al impresionismo, así que espera. Cubismo. Surrealismo. Luego un Warhol, y de pronto nada. Tras reflexionar, el hombre deduce que quizás sí han hecho algo, solo que él no alcanza a comprenderlo porque han avanzado más lejos que el tiempo artístico en el que su apreciación alza sus bordes, por lo que no es capaz de percibirlo.

Dos cuentos que caben perfectamente en la narrativa darwiniana.

La fantasía no puede ser darwiniana. Por ejemplo, El libro de la selva, de Rudyard Kipling, no se integra a la idea, ya que ocurre en otra realidad, una donde los animales pueden hablar sin que esto implique que sean extraordinarios, como las fábulas.

Corazón de perro, de Mijaíl Bulgákov, y Frankenstein, de Mary Shelley, independiente del contexto político de ambos y que el primero pertenece a la sátira y el segundo al gótico, los dos presentan seres alterados mediante intervención quirúrgica, razón por la que no entran en lo darwiniano. El salto evolutivo ha de manifestarse de forma natural o desconocida, pero no descaradamente científica, esos son terrenos de la ciencia ficción.

Uno de mis cuentos favoritos de siempre es La Garra del Mono, de W. W. Jacobs, pero tampoco tiene puerta abierta a esta categoría. ¿Por qué? Porque la voluntad del mono es ajena al poder que se le atribuye a su garra. Está muerto, o al menos la garra sin duda lo está. Lo que ocurre es magia o brujería.

Por último, dejo una pequeña controversia (la primera en la literatura darwiniana): El Gato Negro, de Allan Poe. Parte sobrenatural, parte realista. La historia se narra a través de la memoria confusa de un alcohólico. Recordemos que hay dos gatos negros. No está claro si el personaje mata al primero o cree haberlo matado, como tampoco si la imagen que vio en la pared tenía una explicación física, fantasmal o fue un desvarío; sin embargo, lo posiblemente darwiniano se manifiesta en el segundo gato, que es el que parece poseer cierta inteligencia. Lo tortura, lo induce a asesinar a su esposa y finalmente lo denuncia. Puede parecer karma, pueden ser dos gatos y una misma conciencia transferida, lo que le quitaría lo darwiniano, igual que en una reencarnación, o puede tratarse de un gato evolucionado que huele la muerte de su semejante y, por un mecanismo de supervivencia, arruina la vida del asesino, ya que a su entender es un depredador natural de su especie, o pudo ser una cadena de horribles casualidades trastocadas por el delirium tremens.  No me siento capaz de descartarlo aún.

Seguro ya tienes un cuento darwiniano en tu mente.

Acerca Miguel Barquiarena

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