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Haiku o la forma de meter el universo en una canica

Propiamente, el haiku es el poema más resumido en el mundo de la literatura, se compone de tres líneas que juntas dan un total de 17 onji, en el castellano, vamos a hablar de un poema dividido en tres versos sin rima con 17 silabas donde el primer verso contiene 5 golpes fonéticos, el segundo 7 y el tercero 5.

El haiku como la justa medida, es un poema abierto, fotografía que captura el instante, preludio del grito que no se escucha jamás, se mueve a la orilla del arroyo, donde el haijin se acerca más al silencio y a la contemplación del mundo.

El arte de escribir haiku más que una expresión estética es una forma de retratar la realidad aunque ésta a veces no sea del todo ideal, de allí que debemos ver la belleza no como la concebimos en occidente, sino como el medio en el que se mueve la realidad, el niño que se droga en la estación del metro o el borracho dormido fuera de la cantina son susceptibles de ser retratados en el haiku al igual que el tulipán o las rosas en el jardín, el arte de escribir haiku no puede ser enseñado, sólo puede ser aprendido y aprehendido por medio de la sensibilidad.

El haiku es una forma y género poético que surge en Japón, inicialmente, se usaba de forma poco poética, más bien picaresca en la que algún miembro de la corte hablaba en tono chusco de un acontecimiento de la misma o fuera de ella, fue Bashô el que rescata el haiku y lo comienza a utilizar con un sentimiento intenso y una profunda reflexión, más apegado al sentido poético, así, se empieza a utilizar una palabra que describiera la estación, el kigo, mosquitos si es verano, nieve si el poema se refiere al invierno, árbol seco, flor de ciruelo, etc.

Comenzar a escribir haiku en español se hace una labor interesante pues nuestra perspectiva de poesía llega a ser en dado de los casos un mundo tan largo que se vuelve un laberinto interminable de mil versos, tal vez más, al querer trastocar una forma poética tan corta surgen varias preguntas, pero también varias barreras pues resulta que una lengua tan aislada cultural y geográficamente como el japonés es una muralla que podría parecer imposible de pasar, pero también es cierto que en una lengua tan flexible como el español es seguro mantener el esquema métrico 5-7-5 y el kigo o palabra de la estación, aunque la ideología cambia cuando rozamos de una manera tal la forma de vida de oriente, también es cierto que un país con tanto ímpetu cultural y poético como México tiene las raíces cimentadas en el que ama y amó el canto del cenzontle, pájaro de cuatrocientas voces:

Historia del haiku. El ritmo y la cadencia.
Empezamos la historia del haiku desde su ritmo y cadencia: como el instante mismo, como forma literaria diminuta, como aliento que debe retratar el instante, como paraje añejo y centella a la vez.
El haiku tiene un método pero no obligatorio sino opcional, uno puede proponer, basándose en las pautas niponas algunas recomendaciones para escribir haiku, pero desde una perspectiva de poesía como la nuestra sería ideal llegar a él desde una visión que se renueva, la de un arte donde se funde la poesía y la contemplación en un mismo espacio.

La historia se remonta al siglo XVI, algunos lo vinculan al tanka, un poema en 5-7-5 / 7-7, otros al haikai o renga, lo cierto es que la forma de 17 sílabas en la rígida combinación 5-7-5 se formaliza hasta el siglo XVII cuando el maestro Bashô lo consolida como forma poética aunque es hasta el siglo XIX cuando esta estructura es retomada por Shiki, la lleva a la gente del pueblo, produce un efecto poético muy importante en la lírica oriental y se torna una de las más fuertes formas de erudición poética en el imperio donde nace el sol.

Después de Bashô, considerado el gran maestro y creador de haikus, hay una lista interminable de haijines, incluso, siguiendo con esta misma tradición, nosotros también seríamos discípulos del maestro Bashô, inmediatamente a él, le siguen Onitsura, Issa y otros más; en el siglo XIX, Shiki.

Actualmente, la tendencia, Shinkeikoo toca la pluma de los nuevos talentos japoneses pero a principios del siglo XX, el haiku como medio de expresión poética llegó a otras partes del mundo, a Europa, a América del norte, con un peso increíble a Latinoamérica; así, el haiku, apenas un soplo susceptible y constante a la vez se va abriendo paso por el papel de otros continentes.

Es increíble como un poema tan corto tenga tantos lineamientos a seguir, aunque en poesía simplemente no hay normas -nadie te puede decir cómo definir en letras lo que te orilla a escribir un poema- uno puede escoger de entre dichos lineamientos, así que proponer normas solamente predispone al escritor a trastocar la lírica actual donde se forman más que simples estructuras, se forjan contenidos, en el haiku, el implícito más preciso, también el más imprescindible es el instante, la conexión con la naturaleza misma se une a la palabra, de esta manera, es conveniente echar por la borda, antes de dejarnos empapar por este sonido quedo y persuasivo todo lo que nos sobra desde nuestro mundo globalizado para mirar el infinito sin esa cansada carga que nos deja el modernismo.

El haiku tradicional ha sufrido profundas transformaciones, desde su adopción por los poetas hispanos hasta la conformación de una nueva perspectiva de haiku. En gran parte del mundo occidentalizado la poesía no es canónica respecto a la métrica, a la cadencia ni al ritmo, actualmente el verso es libre, en el haiku que nace en lenguas que no son el japonés importa la forma misma, pero sobremanera, importa el contenido, un haiku lo es si contiene rigurosamente el marcado instante, el contacto con lo pasajero, con la sencillez del verso y el compromiso con la realidad, aunque para algunos poetas ya no es necesario el marco 5-7-5, la poesía sintética escrita bajo el nombre de haiku si debe ajustarse al minimalismo, a la ausencia de ego, a la presencia de kigo y kire -en el haiku clásico estacional- incluso a los tres versos, pero sobre todo al satori (iluminación), pero también al yugen (misterio) que en cada palabra el lector vaya encontrando un nuevo sentido al poema y empiece a ver la luz, a descubrir algo nuevo, que el poema -de esta manera- no esté terminado y que tenga zenmi (esencia del zen) para que en el mismo verso se inscriba la pureza de la que es susceptible el budismo, la belleza que no es -como la concebimos en oriente- precisamente estética sino esa propiedad de las cosas que hace amarlas y es cuando se infunde en la palabra un deleite espiritual que existe en la naturaleza, pero no sólo en ella, escribir un haiku 5-7-5 sigue siendo una forma excepcional de retratar el momento mismo, no sólo por la forma, sino también por esa pauta que restringe ese movimiento del que goza la palabra, más que eso, el haiku es una voz, una peculiar voz envuelve ese relámpago que retrata.

Hay que recurrir a otras herramientas para poder abarcar un poema como éste: El kireji y el ku: Aunque la gramática y la sintaxis de la lengua japonesa no son las mismas que en el español, cada lengua del mundo tiene sus rasgos distintivos y recursos necesarios para hacer posible la buena comunicación, tal es el caso del kireji (sonido) que se formaliza en el texto con un espacio fonético nulo, -en español como una coma o punto-, así, el poema queda dividido en dos partes, una de ellas el ku, así, un ejemplo para mostrar uso del ku, habitualmente dado como una herramienta y no como regla, va de la siguiente forma:

“atardecía / el canto de los grillos / entre la hierba”

Sin poner aún las inscripciones gramaticales en el poema, uno puede leer y darse cuenta que algo hace falta, el ku: “Atardecía” va separado del resto del poema, el kireji (una coma), en otros casos, la distancia de silencio tiene que ser mayor, tendremos que proponer un punto, por el momento, sólo una coma:

Atardecía,
el canto de los grillos
entre la hierba.

La influencia del budismo y taoísmo en Japón se refleja en su poesía, así, la presencia estacional en el haiku es un tema muy cotidiano, el hombre no vive separado de la naturaleza como en occidente, la acción no es la fin en un haiku sino la contemplación, la meta no es llegar al pasado, sino al presente, en el que, a través la poesía contemplativa lleguemos a un solo punto, el momento. En occidente la tarea es actualizar el lenguaje, pero también el tema, en algunos poemas sintéticos actuales podemos encontrar que el tema central no es la naturaleza, en ocasiones, lo es también el erotismo, el humor, los sentimientos, hay incluso algunos haikus con referencia personal, aunque éste, el haiku actual es tema de arduas discusiones para los que actualmente se dedican a la escritura de haikus, tengamos en cuenta que el kigo es importante para llegar a esta perspectiva de poema.

El haiku actual:
Debe tener menos de 17 sílabas divididas en tres versos, con estructura formal el 5-7-5 normalmente.
En ocurridas ocasiones se hace referencia a la estación (presencia del kigo).
Es importante el manejo del aquí y ahora, en el poema debemos describir el instante (kire).
El poema debe ser fascinante, apenas se describe lo cotidiano, pero de una manera extraordinaria.
Puede ser concreto, pero a la vez, debe ser abierto, no terminado.
Las imágenes pueden evocar:
– sencillez, simpleza, rústica, pobreza.
– elegancia de lo común, finura de lo clásico.
– misterio, la presencia de cosas extrañas que estén en un lugar determinado sin que tengan que estar, que quede abierto a una o varias interrogantes.
Las imágenes a la naturaleza son importantes, no siempre al hombre.
En principio, un poema tan corto nos pide limpieza fonética, hay que evitar rimas, aliteraciones, cacofonías, repetición de tiempos o terminaciones iguales.
También es importante ser descriptivo, no utilizar figuras retóricas en exceso, eso impide en algunos de los casos la comunicación con el lector.

Acerca Guillermo Santana

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