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The way of the future: un modelo para entender la neurosis obsesiva

 The Aviator: Howard Hughes, argumento y recepción de la película

El filme The Aviator (dirigida por Martin Scorsese, 2004) tiene como base la biografía homónima, escrita por Charles Higham, misma que está centrada en la figura de Howard Hughes (1905-1976). Hughes, encarnado por Leonardo DiCaprio, es presentado como un joven huérfano, playboy hollywoodense, rico, emprendedor y obsesivo. Lo mismo produce películas que fabrica aviones, encabeza una aerolínea o seduce bellas mujeres, en todo ello, lo único importante para él radica en ver cumplidos sus deseos.

Los años cubiertos por la película de la vida de Hughes van de 1927 a 1947. Dadas las fechas, la segunda guerra mundial aparece en más de un momento como transfondo de la película. Asimismo, algunas obras de Hughes que se mencionan en el filme son: la película Hell´s Angels (1930); Hughes H-1 racer, avión de carreras; Hughes H-4, hidroavión conocido comúnmente como Hércules, entre otras.

En una entrevista que tanto DiCaprio como Scorsese ofrecieron en febrero de 2015, cuando Christina Radish les preguntó sobre Howard Hughes, ambos respondieron:

Scorsese:  It was a role that fit him.  He is the picture.  As long as he’s there, and I know he’s going to be there, then it’s okay.  I had no doubts he would be there, every time I needed Howard.

DiCaprio:  I would come to [Marty] with an intricate list of all of Howard’s eccentricities, like how he would eat his peas, what he would and wouldn’t do, how he’d use a napkin.  How he translated that cinematically was amazing.  I would say, “This is what I know I need to do for my OCD.  This is the way it works, otherwise it equals death for him.”  And then, he would shoot it.

The Aviator obtuvo diversos galardones en diferentes circuitos, de los que resaltan los siguientes:

  • En los Óscares: Mejor actriz de reparto (Catte Blanchett), Mejor montaje (Thelma Schoonmaker), Mejor fotografía (Robert Richardson); entre otros más;
  • En los Globos de Oro: Mejor película, Mejor director (Martin Scorsese), Mejor actor-drama (Leonardo DiCaprio), Mejor guión (John Logan); entre varios otros.

El rasgo sobresaliente del personaje Howard Hughes −presentado por Scorsese− es que es el modelo perfecto para realizar un acercamiento a las características del cuadro de neurosis obsesiva desde el ámbito psicoanalítico. Esto se desarrollará cruzando varios momentos del filme con algunos textos teóricos −especificados en el apartado bibliográfico− que dan cuenta del concepto en cuestión.

Breve esbozo del concepto de neurosis obsesiva

Michel Plonn y Élisabeth Roudinesco (2008), en su Diccionario de psicoanálisis, señalan al francés Jules Falret como quien usó por primera vez el término “obsesión” para calificar al fenómeno donde “el sujeto es asediado por ideas patológicas, por una falta que lo acosa y obsesiona al punto de hacer de él un muerto vivo” (744).

Aunque Richard von Krafft-Ebing introdujo este término al alemán, quien reformuló realmente el concepto fue Sigmund Freud a lo largo de diversos textos, al grado de emparejarla con la histeria y hacer de esta “el segundo gran componente de la estructura neurótica humana” (Plonn y Roudinesco, 2008, p. 744), Freud, en Nuevas puntualizaciones sobre la neuropsicosis de defensa, dice: “La naturaleza de la neurosis obsesiva admite ser expresada en una fórmula simple: las representaciones obsesivas son siempre reproches mudados, que retornan de la represión {desalojo} y están referidos siempre a una acción de la infancia, una acción sexual realizada con placer” (169-170). Posteriormente, en A propósito de un caso de neurosis obsesiva, Freud se distanció de su antigua definición y prefirió utilizar la siguiente:

[…] es más correcto hablar de un «pensar obsesivo» y poner de relieve que los productos obsesivos pueden tener el valor de los más diferentes actos psíquicos. Cabe definirlos como deseos, tentaciones, impulsos, reflexiones, dudas, mandamientos y prohibiciones. Los enfermos se afanan en general por atemperar tales definiciones y por designar como «representación obsesiva» el contenido despojado de su índice de afecto (Freud, 173).

Lo anterior se puede reforzar con algunos conceptos de Jöel Dor, quien refiere: “Poner de manifiesto que el obsesivo es un sujeto que se sintió demasiado amado por su madre, es señalar algo específico desde el punto de vista de la función fálica” (130). Además de “la necesidad y del deber, que rodean a la organización obsesiva del placer”. Dor también enlista otros rasgos asociados como dispositivos de defensa sintomáticos: “[…] las formaciones obsesivas; el aislamiento y la anulación retroactiva; la ritualización; las formas reactivas; el trío (culpabilidad, mortificación, contrición); y el cuadro clínico designado a partir de Freud como «carácter anal» −orden, economía y tenacidad−” (Dor, 133). Varios de estos rasgos pueden encontrarse en el personaje de Howard Hughes como se señalará a continuación.

El caso de neurosis obsesiva en el Howard Hughes de Scorsese

El inicio de la película presenta a Howard Hughes, todavía niño en Houston, corría el año de 1913 y los azolaba una epidemia de cólera, cuando él y su madre deletrean la palabra “cuarentena”, mientras ella lo baña y le advierte del peligro de las enfermedades. Esta secuencia es de suma importancia porque permite esbozar el gran vínculo existente entre Hughes y su madre. Dor señala: “[…] el obsesivo se habría sentido demasiado amado por su madre” (129). Además, como se mencionará más adelante, existen varios momentos del filme donde la figura de la madre de Hughes se hará presente de modo simbólico.

La neurosis obsesiva de Hughes se muestra en diversos momentos del filme. Por ejemplo, al inicio, en una fiesta, Hughes, tras dialogar sobre un asunto donde necesita más cámaras para su película, toma asiento con su agente de prensa, éste pide una “soda” y Hughes “leche fresca en su botella, sin destapar”. Posteriormente, aparece Selma, una vendedora de cigarros bastante atractiva, Hughes le solicita que sonría otra vez y le dice: “Tu labio superior es corto, lo que hace tu sonrisa bella”, nótese que Hughes se centra en resaltar algo que es diferente en los labios de la joven, un detalle que para el grueso de las personas pasaría por alto, pero no así para un neurótico obsesivo.

Howard Hughes también sufre de una profunda obsesión por la limpieza que, en muchos sentidos, se podría explicar por la secuencia inicial entre el niño Hughes y su madre. Entre los diversos momentos donde se muestra esto, están sus ritos de lavarse las manos, en uno de ellos se talla hasta sangrar. Hughes se niega a usar cualquier objeto que considere sucio, de hecho, él solía llevar su propio jabón −muy parecido al que usaba su madre−. En una ocasión, al salir del baño no es capaz de abrir la puerta porque considera que el picaporte estaba lleno de gérmenes. Por ello espera a que alguien más entre para él poder salir. Hughes, por su obsesión de limpieza, también puso celofán en los controles de uno de sus aviones. Cuando vuela con Katharine Hepburn, ella le pregunta el por qué de eso, el cineasta contesta: «No tienes idea de las porquerías que traen las personas en las manos».

En otro momento Hughes comenta algo como: “Siento algo raro, tengo estas locas ideas, cosas que tal vez no estén ahí. En ocasiones tengo miedo de creer estar volviéndome loco. Sería como volar a ciegas”. Él no sabe de dónde le llegan esas ideas, esto puede compararse con un pasaje de Apuntes originales sobre el caso de neurosis obsesiva −basado en El hombre de las ratas, un  paradigma para el estudio de la neurosis obsesiva−, donde el paciente de Freud refiere haber tenido deseos de matar a la abuela de su amada con una navaja tomada del armario, y dice:“No, no es tan simple, tú tienes que viajar (Hinreisen) hasta ahí y matar a la anciana señora”. Entonces cae al suelo de espanto.“¿Quién es, pues, el que le ordena eso −la pregunta es de Freud−” (Freud, Apuntes originales sobre el caso de neurosis obsesiva, (1907: 203).

Hay muchos otros momentos donde se pueden cotejar las obsesiones de Hughes con respecto a la limpieza: cuando Errol Flynn le roba un guisante de su plato; cuando Bob lo visita y se niega a continuar atendiéndolo hasta que éste se limpia la mancha de la solapa del saco; después de que sufre el accidente aéreo, solo bebe jugo recién hecho en su habitación, porque el del hospital no está fresco, ni limpio.

Dor señala que el neurótico es alguien quien se encuentra en rivalidad con el padre por el amor de la madre, por ello siempre quiere sustituirlo. Ese afán de suceder al progenitor lo lleva continuamente a embarcarse en las más diversas aventuras. “[…] el obsesivo desconoce regularmente que está haciendo la experiencia de la castración; la cual es siempre, justamente, para él, retorno al orden del límite que acota la ilusión de toda totalización […]. Esto explica por qué  el obsesivo manifiesta tan poca inclinación hacia la cosa conquistada. Nada vale más que una nueva cosa por conquistar […]” (143).

Otro rasgo obsesivo notorio en Hughes se encuentra en su deseo de perfección y megalomanía. Tal se muestra en la construcción del Hughes H-1 racer −en su momento fue el avión más rápido del mundo−; la constante reelaboración de Hell´s Angels –costó cuatro millones de dólares, en su época se consideró la inversión más grande hecha en una película−; su constante desprendimiento de dinero con tal de lograr sus objetivos; la grandeza y construcción del Hércules; la búsqueda exacerbada del timón adecuado para el Hércules; entre varios casos más.

Hughes sufrió otros varios síntomas neuróticos: paranoia −tal se nota cuando pone micrófonos en la casa de Ava Gadner−; aislamiento −cuando se vio cercado por sus enemigos y el FBI invadió sus oficinas revolviéndolo todo, Hughes se encerró, llenando todo de papel−; compulsión a repetir −cuando le pide a Ody que le muestre los planos del Hércules; cuando se sorprende por la presencia del anciano que limpiaba el taller y ya en su coche deletrea la palabra cuarentena o casi al final del filme, donde repite una y otra vez: “The way of the future”−.

Las mujeres y Hughes

Dor también toca el tema del neurótico y sus objetos de deseo. Presenta esta asociación con la fórmula: todo/nada. Es decir, el neurótico puede dar “todo” para obtener sus deseos y para “nada” aceptar que perdió. Sus objetos de deseos deben ocupar el lugar de un muerto, porque el neurótico, pocas veces, acepta el deseo del otro. Dor compara al objeto erótico del neurótico con un auto deportivo: “De alguna manera, el objeto erótico comparte la misma función que el auto deportivo, sabiendo que su papel ideal es la inmovilidad, para que se pueda admirar en él al propietario” (Dor: 152).

Lo anterior permite acercarse al fenómeno del exceso de mujeres de las que se hace rodear Hughes a lo largo de la película, pues tiene como compañeras desde la vendedora de cigarrillos hasta actrices de la talla de Katharine Hepburn o Ava Gardner, incluso alguna joven menor, contratada y elegida personalmente por él; aunque también debe resaltarse que habría que ahondar más en cada uno de los casos, pues con algunas de ellas, Hughes llegó a tener una relación estrecha. Sin embargo, la mujer más importante en la vida de Hughes fue su madre. Ella aparece de modo constante mediante algunos símbolos, por ejemplo en el caso de la obsesión por los senos de gran tamaño y la leche −ambos tienen una fuerte carga de la figura materna como una reminiscencia de la lactancia infantil−. Cuando Hughes dialoga con el metereólogo, este llama a las nubes, de modo técnico, “Formaciones de cumolitos”, pero Hughes las describe como: “Grandes senos llenos de leche”. Otro momento donde se puede constatar la obsesión de Hughes por los pechos grandes, está en la película The Outlaw (1943), misma que tuvo problemas de censura, pues Hughes insistió en constantes tomas al busto de Jane Rusell. En algún momento alguien lo cuestiona sobre esto y él contesta con otra pregunta: “¿A quién no le gustan los senos?” Asimismo, hay otro momento donde la fijación por los senos se hace presente. Hughes y algunas personas más se encuentran viendo The Outlaw, hay acercamientos al escote de la protagonista y Hughes dibuja una parte del Hércules sobre la escena proyectada.

Habría que preguntarse, ¿por qué el gusto de Hughes por la leche? ¿Qué le simboliza? ¿Limpieza por el color blanco? o de modo inconsiente, ¿fijación por su progenitora? Esto último tendría cierto sentido si se recuerda la premisa de Dor, quien califica al neurótico como alguien que fue demasiado amado por su madre. Al menos no debe descartarse esta hipótesis del todo.

La película estructruralmente puede pensarse como una especie de serpiente ouroborós. Es decir, termina casi donde inicia, aunque, al final, se muestra de nuevo a la madre advirtiéndole a Howard sobre el peligro de la suciedad. Él le cuenta que cuando crezca manejará los aviones más rápidos jamás construidos, hará películas y será el hombre más rico del mundo. La escena se repite frente al espejo del baño y Hughes repite una y otra vez: “The way of the future”.

Fuentes consultadas

Internet

Radish, Christina (09/II/2015) “Martin Scorsese and Leonardo DiCaprio Talk The Wolf of Wall street, The Departed, The Aviator. Gangs of New York, Jack Nicholson, and Much More”. Disponible en línea: «http:// http://collider.com/martin-scorsese-leonardo-dicaprio-wolf-of-wall-street-the-departed-interview/». Consultado por última vez el 23 de enero de 2017.

Filmografía

Scorsese, Martin, (director/productor) (2004). The aviator. Warner Bros. Pictures: Estados Unidos.

Bibliografía

Dor, Jöel, (2006). Estructuras clínicas y psicoanálisis. Buenos Aires: Amorrortu, pp. 133-154.

Freud, Sigmund, (1896). Nuevas puntualizaciones sobre la neuropsicosis de defensa, en Obras Completas, vol. III. Buenos Aires: Amorrortu Editores (2012), pp. 157-184.

_____________ (¿1907?). Apuntes originales sobre el caso de neurosis obsesiva, en Obras Completas, vol. X. Buenos Aires: Amorrortu Editores (2012), pp. 195-249.

_____________ (1909). A propósito de un caso de neurosis obsesiva, en Obras Completas, vol. X. Buenos Aires: Amorrortu Editores (2012), pp. 121-194.

Plon, Michel y Élisabeth Roudinesco (2008). Diccionario de psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, pp. 755-758.

 

Acerca Armando Escandón

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Licenciado en lengua y literatura por la UNAM. Técnico bibliotecario por la UNAM. Diplomado en Etimologías grecolatinas del español por la UNAM. Cofundador del Taller Maladrón

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