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La nota policiaca y la nota roja en la calle del Chopo, durante el Porfiriato

Grabado José Guadalupe Posadas |

En este artículo:

Tanto la nota policíaca como la nota roja son un canto al amarillismo y a la muerte, suelen ir de la mano y a veces se entremezclan. La frontera está marcada por lo sangriento de la noticia. En ellas, las personas dan rienda suelta a su morbo, sacian su pulsión de violencia contenida, sin tener que ejercerla por propia mano, basta con leerla en la desgracia de los otros.

El Libro rojo de Vicente Riva Palacio, Manuel Payno y Juan A. Mateos –material donde se recogen historias sucedidas en México desde 1520 hasta 1867; el hilo conductor en todas ellas es el derramamiento de sangre–, los grabados de José Guadalupe Posada en las publicaciones de Antonio Vanegas y Arroyo, el corrido mexicano –que tiene a la tragedia como uno de sus trasfondos más característicos–, la revista Alarma!, y las fotografías de Enrique Metinides son solo algunos de los muchos registros culturales de México donde se puede encontrar la nota roja.

Durante el gobierno de Porfirio Díaz, el periódico El Imparcial, dirigido por Rafael Reyes Espíndola, marcó una ruta a seguir en torno a la nota roja. Puntos fundamentales en este proceso fueron la forma de presentar la noticia con un tono sensacionalista, un seguimiento semanal del caso en cuestión y el bajo costo del ejemplar -un centavo-, lo que hizo difícil la competencia para otras publicaciones en la Ciudad de México. Con respecto a la línea editorial que siguieron varias publicaciones de este periodo, Alberto del Castillo Troncoso escribió: “El reportaje privilegiado por los distintos periódicos de la época fue el de carácter policiaco, que en muchas de las ocasiones ocupaba los grandes titulares de la primera plana, superando en importancia a la nota de política interior o exterior, que debía subordinarse a los avatares del juicio del “Tigre de Santa Julia”, a las hazañas del terrible “Chalequero” o de plano, al suicidio, adulterio o crimen pasional del día”.

En este número se reproducen algunas noticias policiacas y de la nota roja tomadas de diversas publicaciones periódicas que se encuentran resguardadas en la Hemeroteca Nacional. El espacio donde suceden todas estas es la colonia Santa María la Ribera, particularmente la calle y el Rancho del Chopo, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Así, el leer estas piezas en conjunto permite visualizar parte de la vida cotidiana en Esa querida calle del Chopo, durante el Porfirismo.

1 Castillo Canché, Isidro y Mario David Mex Albornoz, “De la nota roja al reportaje de prensa en Yucatán”, en Temas antropológicos, vol. 32, núm. 2, 2010, pp. 48-49.

2 Del Castillo Troncoso, Alberto, “Surgimiento del reportaje policiaco en México”, en Tramas, núm. 5, junio de 1993, p. 130.

Una niña ahogada

El miércoles fue encontrado por la policía el cadáver de la niña Evarista Garay en una accesoria de la calle del Chopo. Sus padres trataban de ocultar a la autoridad aquel hecho, temerosos del cargo que podría haberles traído su injustificable descuido.

Sin autor, “Una niña ahogada”, en E/ Siglo XIX, 8 de enero de 1881, p. 3.

Sobre una epidemia

Hemos recibido la siguiente carta, que publicamos llamando sobre ella la atención de la autoridad:

Señores RR. Del Diario del Hogar. C. de udes., calle del Chopo número 17. Abril 16 de 1889.

Muy señores míos:

Creo cumplir con un deber importante informando a udes. que en esta colonia de San Cosme y Santa María se ha desarrollado y tiene ya el carácter de epidemia, una enfermedad mucho más terrible que el tifo, y que aún el “cólera morbus”, como es la viruela negra, de la cual ninguno de los atacados deja de morir, y que es sumamente contagiosa.

En pocos días he visto que han sucumbido, víctimas de esta enfermedad, un joven, hijo de D. Cruz Sigler, en la 3cd. de la Ribera de Santa María y una pobre mujer llamada Teresa en la 3ca. calle del Pino, y sé que hay varios otros atacados de ese formidable mal que no tiene remedio.

Parece, señores redactores, que en este caso los funcionarios públicos respectivos deben desplegar un celo y actividad tan inmediatos como incesantes, pues las omisiones y apatía producirán nada más que muchísimas muertes.

Acaso udes. quieran apoyar la buena intención que me guía en este remitido y así lo espero de su conocido interés por el bien público y me suscribo atento S. S. -Leondardo Villegas.

Villegas, Leonardo, “Noticia grave”, en El Diario del Hogar, 18 de abril de 1889, p. 3.

El cuerpo de una mujer

En una acequia inmediata al Rancho del Chopo, al norte de la calzada Nonoalco se encontró el cadáver de una mujer desconocida, sin ninguna lesión exterior.

Sin autor, “Noticias de policía”, en La Vanguardia, 13 de febrero de 1891, p. 3.

De una denuncia

Mauricio Chavero ha sido acusado por el Sr. Esteban Arana, del robo con abuso de confianza de cinco pesos que le entregó en efectivo para que los distribuyera entre varios operarios de su obra de la segunda calle del Chopo.

Sin autor, “Mauricio Chavero”, en El Diario del Hogar, 11 de noviembre de 1891, p. 3.

De un rapto

Calixto Trejo ha sido acusado por su hermano Rafael de haberle raptado a su mujer llamada María Quiroz, hecho que ocurrió en la 3ª calle del Chopo.

Sin autor, ”V arias noticias”, en El Diario del Hogar, 8 de junio de 1892, p. 2.

De allanamiento

Gendarme 1230, Antonio Castro, acusado por Fernando Medellín de haberse introducido en su casa situada en la 3ª calle del Chopo, núm. 1208 pretendiendo hacer uso de ella.

Sin autor, “Noticias de policía”, en La Patria, 5 de agosto de 1896, p. 2.

Robo de 1, 300 pesos en alhajas

La Sra. María Trinidad Higareda, que vive en el entresuelo de la casa núm. 2 de la calle de Tacuba, salió a la calle, dejando su habitación perfectamente asegurada y al cuidado de los criados.

Al regresar la Sra. Higareda, vio que en su ropero de cedro que tiene en una de las recámaras y que no presentaba huellas de fractura, estaban en desorden cinco estuches, de los que faltaban otras tantas alhajas, como pulseras con brillantes, anillos, arracadas, prendedores y otros objetos, por valor de 1, 300 pesos.

En un individuo, L. M., sobrino del esposo de la Sra. Higareda, lo mismo que en un amigo suyo, L. A., recaen algunas sospechas de ser los autores del robo, pues el primero conocía bien la casa por haber vivido en ella, lo mismo que el lugar donde se guardaban esos valores. Al ser aprehendidos por el gendarme 544, Carlos Almendáriz, designaron como cónmplices, a los porteros y otras vanas personas. En vista de estas declaraciones, la 3ª Inspección mandó un gendarme de paisano, a una accesoria de la calle del Chopo, donde aprehendió en la noche al llegar a su casa, a una mujer que registrada en la comisaría, se le encontraron varias alhajas de las robadas.

Más de 15 personas han declarado en este escandaloso asunto, que se ha consignado al turno.

Sin autor, “Robo de 1, 300 pesos en alhajas”, en La voz de México, 29 de octubre de 1896, p. 3.

Carlos Monsiváis en Los mil y un velorios, se pregunta “¿Es la nota roja una gran novela colectiva con episodios culminantes como hitos de la pequeña historia?”

Exhumación

Casualmente vio un muchacho que dos mujeres sepultaban el cadáver de un recién nacido en la zanja de la 6ª calle del Chopo y dio aviso a la policía.

Un Juez del ramo Criminal y dos médicos legistas han practicado la exhumación del feto para averiguar si se trata de un infanticidio.

Sin autor, “Exhumación”, en La Patria, 12 de mayo de 1897, p. 2.

Robo con horadación: Tienda vaciada

El Sr. Vicente Flores tiene establecida una tienda de abarrotes denominada “La Perla del Pacífico” en la calle del Chopo. Ayer en la mañana, cuando se presentó a abrir el establecimiento, vio con sorpresa que esta había sido robada, practicando al efecto, los ladrones, una horadación en el techo de la casa, por la cual se extrajeron latas de sardinas, botellas de vinos y licores, y otros efectos más, por valor de sesenta pesos.

Tan luego como pudo valorizar el Sr. Flores lo que se le había extraído, dio aviso a la Comisaría respectiva, para que ésta practicara las diligencias que el caso requería.

La inseguridad por esos rumbos ya es desconsoladora.

Sin autor, “Robo con horadación: Tienda vaciada”, El popular, 28 de noviembre de 1897, p.1.

El robo de Tecpan de Santiago

Ayer por fin, después de muchas pesquisas, se logró capturar a los que aparecen como responsables del robo de ocho baquetas valuadas en doce pesos cada una, que se perpetró en los talleres de la Escuela Industrial de Huérfanos.

Estos son Julio Reséndiz y Jesús González, uno de los cuales confesó su participación en el delito.

Ambos se hallaban [sentados] en una banqueta en la calle del Chopo, cuando los sorprendió el agente Antonio López.

Sin autor, “Información” en El Imparcial· diario ilustrado de la mañana, 1 de mayo de 1898, p.3.

Un festín entre los rateros. Buen golpe de la policía

Para celebrar el magnífico resultado pecuniario obtenido por el botín de un robo, varios rateros organizaron un festín que tenía verificativo en la calle del Chopo, cuando llegó el agente de las Comisiones de Seguridad Antonio López acompañado de varios policías y sorprendió a los rateros, lográndose aprehender solo a Feliciano Resendiz y Jesús González, los que robaron hace días algunas pieles de los talleres de la Escuela Industrial en Santiago [Tlatelolco].

Sin autor, “Un festín entre los rateros. Buen golpe de la policía”, El Popular, 2 de mayo de 1898,p. 2.

Hurto en el Chopo

Un grupo de cacos entraron en al Rancho del Chopo de donde se robaron guarniciones y otros objetos. La policía busca a los autores del robo.

Sin autor, “Sin título”, en El Universal· diario político de la mañana, 23 de junio de 1899, p. S.

Accidente en una fábrica

En la cervecería central situada en el Rancho del Chopo al estar embotellando cerveza el sr. Pablo Lebold, una de las botellas hizo explosión, causándole uno de los fragmentos una lesión de gravedad en la cara.

Sin autor, “Accidente en una fábrica”, en El Tiempo, 9 de marzo de 1901, p. 3.

Arrebatados por el viento

En un terreno despoblado del Rancho del Chopo, estaba construyéndose una casa de madera, y ayer en la tarde varios obreros se ocupaban en techarla.

Encaramados en la parte más alta de la casa, se encontraban Guadalupe Cruz, Manuel Parra y Domingo Guillén, que resultaron víctimas de inesperada catástrofe.

La poca solidez de la casa en cuestión, queda demostrada con el hecho de que se movía de una manera alarmante al ser azotada por un furioso viento que se había desencadenado en el llano.

Una racha de viento mucho más fuerte que las anteriores, derribó al fin la casa, que arrastró en su caída á los tres obreros que hemos citado, fracturándose, dos de ellos las piernas y el tercero un brazo y varias costillas.

Sin autor, ”Arrebatados por el viento”, en La Voz de México, 13 de marzo de 1901, p. 2.

En la fábrica de galletas

Una de las bandas que mueven la maquinaria de la fábrica de galletas situada en el Rancho del Chopo, accidentalmente le desgarró una mano a Manuel Solís.

De la 7ª. Comisaría se le llevó al hospital.

Sin autor, “Otros dos accidentes” en La Voz de México, 25 de marzo de 1906, p. 2.

Acerca Armando Escandón

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Licenciado en lengua y literatura por la UNAM. Técnico bibliotecario por la UNAM. Diplomado en Etimologías grecolatinas del español por la UNAM. Cofundador del Taller Maladrón

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