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¿La eutanasia es un método paliativo?

Ilustración Christian-Schloe |

Todo tiene dualidad blanco-negro, bueno-malo, dulce-amargo, arriba-abajo, vida-muerte. Pero, ¿hablar de la muerte es fácil como escribirlo?. No, mucho menos cuando sabes que alguien cercano está por morir. Dependiendo de la perspectiva con la que se trate el tema, la muerte nos puede preparar, ya mediante una experiencia personal o mediante algún familiar que llegara a padecer una enfermedad crónica. Pero, ¿cómo es convivir con el final de nuestros días?. De acuerdo a Yolanda Zuriarraín “cuando somos bebés y absolutamente dependientes nos cuidaron con todo el amor y lo mismo va a ocurrir al final de nuestra vida”.1 En esta última parte de la vida el cuerpo se cansa del dolor, de los fármacos y de las visitas al doctor, ese trayecto se vuelve el modus vivendi que pasa tanto el paciente como la familia. Sin embargo cuando se sufre una enfermedad terminal, ¿Quién tiene la autoridad para decidir qué tanto aplazar el dolor en el paciente?, y ¿cuales son los métodos que se brindan para que el paciente no tenga un umbral alto de dolor? Existen muchas opciones, aquí solo se tratarán dos. El primero, la eutanasia, que no es un método que elimine el dolor sino la vida. Según la Real Academia Española (RAE), el término viene del latín científico euthanasia, y este del griego εὐθανασία ‘muerte dulce’,2 y de acuerdo a la medicina paliativa, este es el método que se debería de aplicar a todos los pacientes con enfermedades crónicas y/o terminales que provocan dolor y sufrimiento tanto para el paciente como para la familia, aplicando su definición sin exclusión alguna puesto que el ser humano es un ente biológico, emocional, social y cultural, pero justo este es un problema, pues intervienen cuestiones éticas y la perspectiva de cada persona.

Eutanasia. El tema de eutanasia genera demasiada controversia tanto religiosa, como política y social, pero no pretendo generar controversia solo quiero narrar que la desesperación a causa del dolor lleva a tomar decisiones inmediatas. Mi tío tenía VIH. Su calidad de vida fue buena durante varios años gracias a las medicinas o como lo llaman “cócteles”. Con el tiempo la enfermedad empezó a ser más crónica, los medicamentos ya no eran lo suficientemente efectivos y cada día el dolor era más intenso. Cuando el médico que lo trataba en el (IMSS) le dijo que solo era cuestión de esperar se le dieron los medicamentos de rutina y se fue a casa: a esperar. Cuando el dolor ya no permitía que la vida siguiera siendo vida fue cuando la familia comenzó a buscar métodos alternativos para tranquilizar el dolor: El uso de Cannabis sativa en sus múltiples presentaciones: galletas, té y fumada. Por momentos se cumplía el objetivo y entre ellos el más importante, dormir. Masajes, flores de bach, automedicación, pero con esto, la familia también seguía prolongando el dolor e imaginando un milagro.

Mi tío llegó a un punto emocional y físicamente agotado por el dolor. Recurriendo a uno de mis familiares, se solicitó de manera confidencial se contactara a un conocido que podía conseguir y administrarle una dosis para eliminar la vida, es decir: eutanasia. Mi familiar accedió por ver el estado físico, emocional y mental de mi tío. Él me contó que una vez que se le contactó (al conocido) se supo que era un médico homeopático y alópata. No hubo remuneración económica y lo último que este le comentó fue que era la primera y única vez que lo hacía, y que solo lo hacía por compasión. Después de 15 minutos mi tío sonreía como hacía mucho no lo hacía. Esto lo supo solo una parte de la familia y por supuesto los ánimos empezaron a arder, preguntándose y preguntándole al familiar que había sido su cómplice: ¿dónde quedaban los principios?, ¿por qué no se había pensado en la demás familia?, además de cuestionar si quien lo ayudaba, se convertía en asesino. Solo hubo una pregunta que nadie hizo: ¿Tenía calidad de vida al estar sufriendo de tal manera?

Paliativos. La medicina ha tratado de conseguir a través de muchos medios y remedios curar los padecimientos del hombre. Específicamente las medicinas paliativas o cuidados paliativos son los encargados de preservar la vida en pacientes terminales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su pagina web en la sección: Cáncer > Cuidados paliativos describe lo siguiente:

“Los cuidados paliativos mejoran la calidad de vida de los pacientes y las familias que se enfrentan con enfermedades amenazantes para la vida, mitigando el dolor y otros síntomas, y proporcionando apoyo espiritual y psicológico desde el momento del diagnóstico hasta el final de la vida y durante el duelo.

Los cuidados paliativos:

  • Alivian el dolor y otros síntomas angustiantes.

  • Afirman la vida y consideran la muerte como un proceso normal.

  • No intentan ni acelerar ni retrasar la muerte.

  • Integran los aspectos psicológicos y espirituales del cuidado del paciente.

  • Ofrecen un sistema de apoyo para ayudar a los pacientes a vivir tan activamente como sea posible hasta la muerte.

  • Ofrecen un sistema de apoyo para ayudar a la familia a adaptarse durante la enfermedad del paciente y en su propio duelo.

  • Mejoran la calidad de vida, y pueden también influir positivamente en el curso de la enfermedad.

  • Pueden dispensarse en una fase inicial de la enfermedad, junto con otros tratamientos que pueden prolongar la vida, como la quimioterapia o la radioterapia, e incluyen las investigaciones necesarias para comprender y manejar mejor complicaciones clínicas angustiosas.”3

Aunque la realidad es otra para miles de pacientes que se encuentran en esta situación. Una vez más, siendo testigo de la negligencia por parte de las instituciones de salud de la Ciudad de México así como de los médicos que no hacen mas que dar recetas a lo bárbaro a pacientes que ni siquiera los miran a los ojos. Sucedió con mi madre, con quien fui testigo de esto: Ella fue paciente terminal por metástasis. Sus citas en su institución de salud (ISSSTE) eran programadas cada dos meses. A partir de que supo de su enfermedad pasaron solo seis meses para que falleciera. La doctora que le atendía no tenía registro de cada uno de los medicamentos que se le mandaban, me sorprendía el hecho de que al mandar medicamentos en su mayoría opiáceos se le administrara la misma dosis en un lapso muy largo de tiempo. Era obvio que lo que menos se quería era sentir dolor y eso no fue posible hasta que mi mamá le preguntó a la doctora si la iba a mandar a medicina del dolor por que ya no le estaba haciendo efecto el medicamento, la doctora respondió: ¿No te he mandado?

En el momento en que mi mamá es referida a medicina del dolor me comentó de manera optimista que habría una plática de cuidados paliativos. Cuando llegamos el día y la hora citada se había cancelado porque los médicos no habían llegado. Posteriormente nos dirigimos al consultorio de medicina del dolor ubicado en una esquina del hospital pequeña y deprimente, un tipo de manicomio en donde la frecuencia del dolor era medida por stickers que van de caritas felices a caritas de desesperación. A mi madre la recibió la doctora con una pregunta valiente: ¿Cómo se siente?

El tiempo transcurrió. Los siguientes meses ya no fue posible asistir al ISSSTE, el estado físico y emocional ya no lo permitía, los opiáceos siguieron siendo los mismos entre otros medicamentos controlados que no tenía la farmacia y se tenían que conseguir por fuera. Pasamos una crisis (así le llamamos), lo que sucedió fue que el cuerpo se estaba intoxicando por los medicamentos mal controlados que le habían mandado y el dolor iba en aumento hasta el punto en el que mi mamá suplicaba que le aplicaran la eutanasia como a mi tío. En ese momento contacté a la Dra. Mónica Osio que tiene especialidad en medicina paliativa y tanatología clínica.4 Cuando la vi le agradecí como se le agradecen a los dioses, puesto que haberla encontrado significó una esperanza para salir de esa crisis y a su vez nos miró a los ojos aplicando su vocación tanto a mi madre como a la familia y desde luego aplicando todos sus conocimientos para que el sufrimiento de mi madre no fuera tanto.

A manera de conclusión puedo decir que las experiencias me impactaron y me hacen reflexionar sobre el sistema de salud que tiene México, un sistema tan pobre en cuestión de humanismo y trato digno para pacientes terminales. Actualmente la Dra. Osio se encuentra capacitando a un grupo de médicos para que brinden de manera oportuna cuidados paliativos. Es muy difícil tomar ciertas decisiones y aún más cuando se trata de la vida pero uno no puede permitir ver a su sangre morir de dolor. Creo que si hubiera un seguimiento oportuno por parte de los médicos y al mismo tiempo que amaran su vocación, los pacientes terminales vivirían con calidad los últimos días de su vida.

 

 

 

 

 

 

1. Yolanda Zuriarraín, (2016), ZEN, España, Recuperado de: http://www.elmundo.es/vida-sana/bienestar/2016/02/19/5 6bc8c7546163f09228b45c5.html ​

2.​ Real Academia Española. (2017). Eutanasia. 2017, de RAE. Sitio web: http://dle.rae.es/?id=H7n2lXw

3. OMS. (2017). Cuidados paliativos. 2017, de OMS Sitio web: http://www.who.int/cancer/palliative/es/.

4. Tuve la oportunidad de comentarle a la doctora que estaba haciendo una nota de paliativos, ella me dijo que me brindaría más información para que se difundiera, ya que recientemente apenas el congreso de la CDMX aprobó medicina paliativa para el área de pediatría. Sin mas palabras quedamos en mandarnos información.

Acerca Montserrat Avendano

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