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Muere el Dr. Eduardo Castro

Fotografía propiedad de la UNAM

El día de ayer, tras una larga vida de proyectos y una vida ejemplar, nos dejó un gran hombre, el Dr. Eduardo Castro Sierra. Su vida no fue menos valorada que su obra y sus ideas no fueron menos trascendentes que su nombre. Los que tuvimos la dicha de aprender de la delicia de sus palabras, también tuvimos la desdicha de estar presente a la hora de su despedida póstuma.

Lingüista, filólogo, médico de profesión, pero sobre todo, amante del conocimiento. Sus trabajos trascendieron la barrera de la medicina. Se relacionaron tanto con las ciencias básicas como con las ciencias sociales. El Doctor Castro, como lo conocíamos las personas que convivimos con él, dejó trabajos pendientes, pero nos dio la inspiración, el arranque, la fuerza de continuar hasta el último paso de su vida trabajando en aras de la investigación. Es ejemplo de persistencia, de actualización continua y de visión.

A la edad de 77 años alcanzó a realizar numerosos trabajos y dejar un trabajo trascendental en la tierra. Entre sus obras se encuentran los siguientes títulos: “Conceptos Básicos de Psicoacústica y Fisiología Auditiva y de la Voz. Su Aplicación a la Música y el Canto (CNCA/INBA, 1993) y Aspectos Neurológicos del Desarrollo Normal y Patológico del Lenguaje (Ediciones Médicas del Hospital Infantil de México, 1994)”.

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2 Comentarios

  1. Alberto Ramírez Treviño

    Hola Guillermo

    Un abrazo y agradecimiento por compartir tus palabras acerca del Doctor Castro fue mi asesor de maestría y doctorado en ingeniería eléctrica, obviamente una buena parte de todo lo que me ha pasado fue gracias a él, estoy en Sonora enseñando electrónica y no pude estar con ustedes para despedirlo, aunque en realidad él siempre va a estar con nosotros, pero nos va a hacer falta con todas sus investigaciones de percepción con sus consejos y con todas las virtudes del gran ser humano que siempre fue.

  2. David Reyes Medero

    Fui y de alguna manera era todavía uno de sus alumnos tutorados. Debo comentar el gran corazón y la bonhomía del Dr. Eduardo Castro Sierra. Sus conocimientos y gusto por la música eran evidentes, cosaque le permitió incursionar en el área de la neurocognición musical. Exigente como maestro, caballero y erudito en muchos aspectos, pero sobre todo una persona sencilla y amable. Con pesar debo reconocer que no he concluido mi titulación y él siempre me alentó a seguir adelante, me ofreció su apoyo, no solo profesional, sino también humano. Su po comprender mi lado obscuro y me ayudaba a salir de él. Comúnmente se dice que uno no llora por el que se va, sino por uno mismo. Hoy reflexiono esa frase y le doy todo el crédito y le añado una explicación. Si lloro por mi, por toda la falta que me harán sus consejos y bromas, ya que siempre gozaba de un gran sentido del humos. De su guía y de no haber podido darle la satisfacción de verme titular de la maestría. Lloro por mí por lo que de él dejo en mi. No me queda tan solo que refrendar mi compromiso y lealtad a su memoría y continuar el camino como a él le hubiera gustado. Muchas gracias Dr. Eduardo Castro Sierra