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Prácticas de revitalización lingüística para el huave

El huave, una lengua hablada en San Dionisio del Mar

Por Laura Montes[1] Guillermo Hernández[2]

It is heartening, after a passage of 18 years, to read Edward Spicer’s predictions and agenda for an anthropology of the 1990s. He had the courage of his conviction that anthropologists had something of value to say to the world, a sentiment doubly welcome at this troubled moment of professional self- doubt. Moreover, when he wrote his diagnosis of the trends of our times, he based his assertions on a solid career of building knowledge about native American cultures. He understood them as configurations developed over long periods of historical time, yet also as adaptations to the requirements of the moment. We are in his debt.

[Eric Wolf 1994: 405]

En la actualidad, un problema lingüístico que vive la humanidad es la baja valoración de las lenguas indígenas. ¿Qué sucederá en unos años cuando la diversidad de las lenguas del mundo haya disminuido? Por lo menos en México hay 68 lenguas indígenas de las cuales se desprenden 365 variantes dialectales, pero es probable que durante este siglo desaparezca la mayoría de estas si no se realizan acciones por revertir esta situación. Como datos, una lengua indígena de Baja California, llamada kiliwa tiene solo 5 hablantes, la lengua seri de Sonora tiene un poco menos de 600 y otra lengua con menos vitalidad es el ayapaneco que es hablada tan solo por dos personas en Tabasco.[3]

Muchas lenguas indígenas de México pasan por una situación de desprestigio que se aprecia en la pérdida de la lengua por parte de los niños. La situación es que los padres (o generación intermedia) suelen usar la lengua indígena pero no transmitirla a los pequeños, mientras que los adultos mayores suelen conocer la lengua indígena y usarla, incluso algunos hablantes mayores son monolingües en lengua indígena. Esto tiende a repercutir en situaciones extremas en que se sabe de casos en que ancianos monolingües no platican con sus nietos, esto se da porque mientras que los ancianos hablan la lengua indígena, los nietos suelen utilizar solo el español.

En las siguientes líneas presentamos el caso de los niños huaves que viven en la comunidad indígena de San Dionisio del Mar. Se describen algunas estrategias que hemos usado para revertir el poco uso de la lengua indígena. Esto se ha realizado gracias al apoyo de diversas Instituciones. Específicamente se describe un taller se realizó durante el 17 y 18 de diciembre de 2016 y se pudo hacer gracias al apoyo de la Spicer Foundation, quien nos otorgó algunos recursos para poder realizar el trabajo de campo y la impresión de algunos libros en lengua indígena.

En realidad el trabajo que hemos realizado trasciende desde 2010 cuando comenzamos a recopilar adivinanzas y otros géneros con la finalidad de crear materiales impresos fomentando una epistemología local en medios impresos.

En esta ocasión hemos aplicado estrategias didácticas y creado material para realizar un taller con alumnos de quinto y sexto grado de primaria, de más o menos once o doce años. Durante este taller utilizamos algunas estrategias tanto para analizar la vitalidad de la lengua en niños como para fomentarla, por ejemplo, · los niños inventaron el título de una narración leída en huave; · recordaron la secuencia lógica de dicha narración y la contaran a un compañero y ·completaron palabras en oraciones donde se habían borrado determinadas palabras.

¿Dónde habitan los huaves?

Los huaves habitan en Oaxaca. Están establecidos en varias comunidades del Istmo de Tehuantepec. Particularmente, nosotros hemos realizado trabajo de campo en San Dionisio del Mar, que es una comunidad rural que se ubica entre dos lagunas saladas, la Laguna Superior y la Laguna Inferior, justo en frente del Océano Pacífico. Las otras comunidades huaves se encuentran relativamente cerca. Para los huaves, la pesca y la agricultura constituyen el principal medio de vida. En la actualidad existen alrededor de 17.000 personas huaves y 5.000 de estas viven en San Dionisio.

Ellos han vivido en el Istmo de Tehuantepec durante siglos y su estancia en la zona ha sido de contacto con los otros grupos étnicos de la región como zapotecos y zoques, además del contacto con la sociedad hispana en los últimos años.

Desde los años ochenta, la migración ha sido permanente. Se suelen movilizar hacia las ciudades mexicanas más grandes y hacia los Estados Unidos. Hoy en día, los huaves viven en Chiapas, Veracruz y Nuevo León y hasta California, Oklahoma y Carolina del Norte.

La migración, las tendencias globalizadoras y el fortalecimiento del capitalismo en la región huave han tenido importantes implicaciones en la forma en que los ikojts se conciben como un grupo étnico,[4] a veces reforzando la autopercepción negativa, haciendo resurgir con orgullo la etnicidad. La transmisión intergeneracional de su lengua materna – umbeyajts, literalmente “nuestra lengua” – ha disminuido severamente favoreciendo el uso del español en la comunidad, en menor medida el zapoteco también ha influido en su lengua y más recientemente, el inglés. Por otro lado, los recientes movimientos de resistencia en defensa del territorio y contra las intervenciones extractivas transnacionales han sido elementos que han influido en la revitalización de los conceptos de indigenidad.

Las primeras reflexiones de Edward Spicer sobre los procesos de (re)producción cultural como complejos e híbridos, que se (re)inventan y se adaptan son de gran utilidad para comprender los cambios recientes de la identidad de los ikojts y el lenguaje umbeyajts. Para Spicer, los límites étnicos “son situaciones en las que los individuos son estimulados a la conciencia de las diferencias étnicas entre ellos y los demás” (Spicer y Thompson, 1972: 54).

Para nosotros, antropólogos que trabajamos con los ikojts en proyectos de revitalización del lenguaje, la observación y la reflexión sobre las situaciones sociopolíticas en las que viven los Ikojts han sido claves para dar respuestas al abandono de la lengua. Nos hemos preguntado: ¿Qué actores están fomentando la transmisión del lenguaje? ¿Qué fuerzas están afectando y restringiendo la agentividad en la cultura? ¿Quién valora el lenguaje nativo y quién lo juzga obsoleto? ¿Cuál es el papel de los niños en el desarrollo del conocimiento y el lenguaje en su comunidad?

Guiados por estas preguntas, pudimos identificar a los maestros bilingües ikojts como actores principales en la transmisión del lenguaje. Con ellos propusimos experiencias educativas que consideran a los niños como aprendices y maestros activos, nunca como recipientes pasivos de la cultura. A lo largo de los años y gracias a la participación de varios otros actores, entre ellos instituciones como INALI y CIESAS, hemos podido llevar a cabo varios talleres de revitalización lingüístuica culminando en la producción de materiales didácticos culturalmente apropiados para su cultura. Entre estos se incluyen libros bilingües que recogen narrativas de niños, CDs, juegos de mesa y videos.

Desafortunadamente, este esfuerzo colectivo ha enfrentado diferentes desafíos como la falta de un apoyo institucional y estructurado, es decir, de forma continua, pues es visible que la escuela sola, difícilmente superará los múltiples derroteros que trabajan contra la transmisión y movilización del conocimiento indígena, sin embargo, la escuela – a pesar de sus muchos problemas – puede funcionar como un sitio de empoderamiento para las nuevas generaciones de niños ikojts.

De acuerdo al espíritu de Edward y Rosamond Spicer, que miraban con preocupación los procesos de aculturación asimétrica y el pensamiento de la antropología como una disciplina que podía marcar la diferencia, la Fundación Spicer nos proporcionó fondos para llevar a cabo este taller de revitalización. El objetivo era doble: regresar el material educativo a la comunidad, el cual había sido escrito por niños dos años antes, pero no publicado por falta de apoyo institucional y fondos; Proponer estrategias de aprendizaje y enseñanza útiles para hacer que la educación en umbeyajts sea accesible, interesante, atractiva y entretenida.

A continuación se describen algunas de estas actividades, que desarrollamos en un taller de dos días a mediados de diciembre de 2016.

Casi 25 niños de quinto y sexto grado participaron en las actividades. Como en otros contextos indígenas, los padres de los niños hablan la lengua materna pero no la transmiten a sus hijos, por lo tanto, muchos niños están expuestos a la lengua nativa, ya que, hasta cierto punto, se habla en casa, pero “optan” por expresarse en la lengua dominante, en este caso, el español. Esta situación se agrava en la escuela si los materiales didácticos y los programas están en español. Esto se refleja en el hecho de que la lengua indígena sigue relegada a una posición subordinada.

Durante el taller utilizamos material del libro Munapaküy akiejp muñienandyow apiengüw mungich ikojts munal Stas ‘Salud y enfermedad según los niños ikojts de San Dionisio del Mar’, que produjimos con generaciones anteriores de la primaria. El libro, está diseñado para niños y se centra en la comprensión y análisis de su cuerpo con respecto a los procesos de la salud y enfermedad. Contenía la historia de un niño que se perdió en la naturaleza y fue asustado por una criatura mágica. Cuando regresó a casa, el niño relató su terrible aventura a su madre, quien le curó el susto con técnicas curativas tradicionales.

Esta historia fue narrada por un abuelo a un escolar que la transcribió en español y se la presentó a su maestro, quien más tarde la tradujo a umbeyajts. Imprimimos este texto que está relacionado con la epistemología local de la curación y lo distribuimos a los participantes del taller. Para su sorpresa, el texto solo se proporcionó en lengua indígena, algo que rara vez ocurre en la escuela. Lo leímos en voz alta y les pedimos que dieran un título a la historia. Algunos lo escribieron en umbeyajst mientras que la mayoría usaba un interlenguaje, mezclando umbeyajts y español.

El Segundo día que duró el taller se exploró el léxico del cuerpo. Nos basamos en el mismo libro “Munapakuy” y extrapolamos dos dibujos que representan las siluetas de un niño y una niña. Lo cubrimos de plástico transparente, conviertiendo el papel en una especie de tablas portátiles donde los niños podían escribir y borrar con bolígrafos para pizarrón blanco. Les pedimos que se dividieran en dos grupos y formaran dos equipos, uno de niños y otro de niñas. En primer lugar, les pedimos que identificaran tantas partes del cuerpo como fuera posible y anotarlas en las “tablas”. En segundo lugar, los alentamos a pensar en las cosas que hacemos con esas partes del cuerpo y las incitamos a anotar las acciones en umbeyajts. Al final de la actividad, los dos grupos presentaron sus resultados, hicieron comparaciones y aprendieron unos de otros.

Consciente de que las actividades didácticas en el aula pueden ser aburridas y restringir el movimiento y la libertad, también propusimos actividades lúdicas en el patio de la escuela donde realizaron juegos, con enigmas y realizaron desafíos que preguntamos en lengua umbeyajts.

¿Qué aprendimos de este taller?

Hemos podido confirmar que a los escolares les gusta y usan material didáctico escrito en umbeyajts. El uso de material didáctico nativo demuestra a los niños que sus conocimientos son tomados en serio y que desempeñan un papel cultural clave y activo en su comunidad. Nos dimos cuenta de que los participantes del taller identificaron fácilmente los temas clave y los encontraron significativos. Esto indica que debe fomentarse la producción de materiales de alta calidad en el idioma nativo.

A pesar de algunas contribuciones del INALI, poco se ha producido en la variedad huave de San Dionisio del Mar. De hecho se ha trabajado más la variante de San Mateo del Mar, que es muy cercana tanto lingüística como geográficamente. La escasez de materiales didácticos en este idioma debe ser de gran interés para la educación pública.

También observamos que el trabajo realizado por los docentes en la escuela ha promovido el uso de la lengua indígena en su forma escrita. Los padres de los niños a menudo valoran la habilidad de escribir muy bien. La escritura de textos en umbeyajts podría contribuir a fomentar la valoración de la lengua indígena, generalmente transmitida solo por vía oral.

Durante el taller, pudimos apreciar que las alumnas usaban la lengua indígena de manera más abierta y con más competencia que sus homólogos masculinos. Esta observación resuena con otras comunidades indígenas y puede explicarse si consideramos que muchos idiomas minoritarios suelen transmitirse a través de la línea materna y en el ámbito doméstico. De hecho esto podría reflejar una mayor participación de las mujeres en estos espacios.

Los profesores bilingües están tratando de crear conciencia sobre la importancia de hablar umbeyajts entre los padres de los niños. Observamos que cuando la escuela exhortó a los niños a tomar su lengua indígena de vuelta, los niños pueden fungir como agentes de cambio en la comunidad y este efecto positivo se multiplica cuando los adultos responden positivamente a este cambio.

Fuera de las instalaciones escolares, a lo largo de nuestra estancia en el pueblo, observamos que algunos niños que no hablaban umbeyajts pero fueron a una escuela bilingüe y tenían padres hablantes nativos, más tarde en la vida reanudaron este idioma en sus interacciones cotidianas. Un caso representativo es el de un chico que se dedica a la música y que ahora canta rap en lengua huave.

Los desafíos que enfrenta la educación indígena son múltiples y la mayoría son de naturaleza política y socioeconómica. Sin embargo, una escasez de oportunidades culturales y educativas también está contribuyendo a la devaluación y pérdida de la lengua nativa.

La experiencia en la escuela bilingüe de San Dionisio del Mar muestra que los niños expresan las fuerzas contradictorias de su sociedad. A menudo rechazan su lengua materna, pero también son capaces de redescubrir su herencia cultural cuando se estimulan adecuadamente. Las técnicas pedagógicas y materiales didácticos que promuevan una mejor apropiación de la lengua indígena entre los niños deben ser apoyados y sistemáticamente incluidos en la educación pública de México.

Los antropólogos y los lingüistas pueden desempeñar un papel importante en las comunidades indígenas y pluriculturales, sirviendo de puentes entre los docentes y las instituciones nacionales encargadas de salvaguardar los derechos lingüísticos.

La Fundación Spicer en esta ocasión nos permitió presentar el boceto del libro “Munapakuy” a sus autores legítimos, es decir, a los niños. De esta manera, ellos se vislumbran como conductores de un cambio cultural, donde el conocimiento es concebido para ser plural destacando la voz de los infantes. También nos ayudó a asegurar la continuidad a este esfuerzo de revitalización lingüística y cultural a largo plazo de escolares nativos y maestros bilingües. Al publicar sobre el tema, esperamos que las instituciones de educación pública entiendan la importancia de producir materiales de alta calidad que reflejen los valores y tradiciones de las sociedades indígenas y se procure la escritura en la lengua indígena, pues esta puede ser una vía mediante la que se asegure la transmisión del conocimiento y la tradición cultural.

[1] Doctora en Antropología por la Universidad de KENT

[2] Maestro en Estudios Mesoamericanos por la UNAM

[3] Revisado en diciembre de 2016: http://pijamasurf.com/2011/04/los-ultimos-dos-hablantes-de-una-lengua-en-mexico-no-cruzan-palabra-entre-ellos/

[4] ikojts es el término que usan para autodenominarse en lengua huave o umbeyajts.

Acerca Guillermo Santana

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