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Metáforas para nombrar al mundo

Ilustración Pat Perry |

Las metáforas forman parte del lenguaje y de hecho son un motor fundamental en la comunicación humana pues es gracias a éstas que el repertorio léxico no se incrementa de forma desmedida, es decir, que con pocas palabras se puede decir una gran cantidad de información haciendo uso de varias figuras retóricas como metonimia, sinécdoques y comparación. En la vida cotidiana usamos las metáforas para describir sentimientos, acontecimientos que ocurren en el presente o que ocurrieron en el pasado. De igual forma es posible describir ideas, y en buena medida, hacemos uso de metáforas en una conversación cotidiana. Algunas de las que se pueden escuchar a menudo son “perder el hilo de la conversación” o “armarse de coraje”.

Aunque el uso de las metáforas es explotado principalmente en el mundo poético, éstas no son únicas del lenguaje de los poetas. En realidad las usamos una buena cantidad de tiempo y en muchos de los casos sin darnos cuenta. Por ejemplo en las expresiones “me rompiste el corazón” o “me salté una página del libro” nadie se detiene a pensar que se trata de alegorías del lenguaje. Éstas son llamadas metáforas conceptuales,[i] las cuales son frases consensuadas en una lengua que influyen en la cognición y el pensamiento. Estas son parecidas a las expresiones idiomáticas como “dar a luz”, “romper el hielo” o “están subiendo los precios” en tanto que el común denominador de los hablantes conocen su significado sin necesidad de interpretarlo.

Algunas metáforas que utilizamos cotidianamente se relacionan con nombres de partes del cuerpo. Frente es un término que se utiliza no sólo para referirse a una sección del rostro, sino para describir lugares respecto a objetos. Por ejemplo “frente a ti” o “frente a la casa”. Es interesante que este tipo de palabras pueden crear otras clases léxicas, por ejemplo el verbo enfrentar incluye la raíz léxica de esta parte del cuerpo. Dicho verbo podría ser dividido morfológicamente como en-frent-ar, y se puede identificar la raíz del término ‘frente’ en su estructura interna. En español, otros nombres de partes del cuerpo como ‘lengua’ sirven para describir objetos tales como ‘lengüeta’ para referirse a la parte de un zapato o a una parte de instrumentos musicales; por otra parte, ‘oreja’ puede utilizarse en dominios como la descripción de una parte de una taza en la frase ‘oreja de la taza’.

En otras lenguas como el náhuatl, las partes del cuerpo se dividen de forma distinta. De hecho, esto sucede en cada sistema de clasificación lingüística. En francés no existe una palabra para cana, sino que se utiliza la descripción cheveux blancs que literalmente quiere decir ‘pelos blancos’, es decir, que mientras que en español existe una palabra para esta parte del cuerpo, en francés no. Por otra parte, en náhuatl existe el término metztli que se refiere tanto a pierna como a pantorrilla. En este caso, en español existen dos nombres para seccionar la pierna mientras que en náhuatl este conjunto corpóreo es nombrado con un solo término. En esta misma lengua, náhuatl clásico, la voz ihiotl se refiere a ‘hígado’, pero también se utilizaba para ‘aliento’. Esto es debido a que en dicho idioma, el hígado representa una parte central del cuerpo. Por ejemplo en la figura de Mictlantecuhtli se puede ver que esta parte pende de su cavidad torácica y es una de las piezas más grandes de la figura pues en el hígado, según la cosmovisión náhua, radica la esencia de la vida. Actualmente, en la variante del náhuatl de Puebla, existe la expresión ihiyotami, la cual se interpreta como ‘quedarse sin aire, sin aliento’.

 De la misma manera que el término del náhuatl, muchas de las figuras retóricas que usamos a menudo surgen de los nombres de las partes del cuerpo, por ejemplo, “cuello” cuyo significado se puede extender a otros dominios tales como partes de objetos. Un ejemplo es “cuello de la botella” para referirnos a la parte más delgada de ésta o “patas de una mesa” para hablar de sus soportes.

Otra palabra que hace referencia a una parte del cuerpo es “cabeza”. Su significado se puede vincular con otros dominios conceptuales. La expresión “cabeza de ganado” hace referencia a un ejemplar. En este sentido la expresión es metonímica y denota una relación parte-todo tal como “pedir la mano” para formalizar un matrimonio donde no se solicita sólo la mano, lo cual sería la interpretación literal. El término ‘cabeza’ es interesante en varias lenguas por los sentidos en que se puede presentar. Por ejemplo, en español esta palabra se refiere a la parte que cubre un convertible pues la palabra latina caput evolucionó a la forma capo del italiano con varios significados, uno de ellos es el que se refiere a dicha parte del auto. De esta lengua, el español tomó el término vía contacto lingüístico. En otras lenguas modernas, el término usado para cabeza tiene un significado que se puede extender metafóricamente a ‘líder’. Es decir, que en estas lenguas existe una proyección similar, la cual se produce a partir de dicha parte del cuerpo.[ii] En francés, por ejemplo, la expresión la tête de l’État, en inglés head of state, y en italiano capo di stato son expresiones que incluyen el término que se puede traducir como ‘cabeza’ con un significado de ‘jefe’. En el caso del francés es tête, que proviene del latín testa; en inglés es head y en italiano es capo. Este último término está relacionado etimológicamente con las palabras capitán y capital, que también hacen referencia a cosas importantes. No en todas las lenguas sucede lo mismo pues los dominios con los que se relaciona un término son distintos en cada caso pues cada idioma implica un sistema independiente. Por ejemplo en la lengua seri, el sustantivo hehe ‘madera’ puede formar la raíz verbal –ihehe ‘ser jefe’. Esta expresión significa literalmente ‘tener bastón [de autoridad]’. Como se puede apreciar, no tiene que ver con cabeza, a diferencia de lo que sucede en lenguas indoeuropeas.

En idiomas emparentados o que han tenido cierto contacto a lo largo del tiempo, algunas metáforas se calcan de un sistema a otro, es decir, que tanto el significado de las palabras que forman la expresión como el significado composicional son iguales o parecidos. En francés la expresión avoir une vision à long-terme es equivalente a la expresión “tener una visión a largo plazo” del español.[iii] En ambos casos se hace referencia a tener cierta capacidad de análisis hacia el futuro y en el caso de las expresiones the following weeks y “las siguientes semanas”, se trata de expresiones equivalentes en las que los hablantes interpretan de forma metafórica que el futuro está hacia adelante.[iv] Este tipo de expresiones son equivalentes entre el inglés y español pues son lenguas que han estado en contacto por largo tiempo. En lenguas indoeuropeas, este tipo de expresiones representan metáforas conceptuales. A diferencia de esta conceptualización del tiempo, en lengua maya se considera el tiempo como un ciclo en el que el pasado está hacia el frente pues es algo testificado mientras que el pasado es incierto y se considera que está hacia atrás en un modelo cíclico.

También es posible que ciertos términos que codifican partes del cuerpo se utilicen para describir objetos o partes de éstos, tal como “brazos de árbol” o “pie de monte”. En otros casos, algunos nombres de partes del cuerpo provienen de nombres de objetos como “tabique nasal”, o “puente de la nariz” o “arco del pie”. Esta última palabra también se puede extender a otros dominios como arcoíris, que es conocido en inglés como rainbow (lit. arco lluvia), el cual es similar al nombre que recibe este suceso meteorológico en africano donde es reënboog. En este caso se trata de un préstamo lingüístico. En francés recibe el nombre de arc in ciel y en italiano arcobaleno. En todas estas lenguas incluye el término que se refiere a “arco”. En otras lenguas que no están emparentadas con las anteriores, la identificación de este suceso natural está relacionada con otras características. En náhuatl una metáfora conceptual radica en la identificación del arcoíris como una serpiente, la cual es llamada cozamalotl. Para los tobas, habitantes del Gran Chaco, el arcoíris es identificado con una serpiente de agua.[v] En otras lenguas de Mesoamérica, “la lluvia, tormenta, rayo y arcoíris son frecuentemente asociados o representados por serpientes”.[vi] Esto mismo sucede en lengua taína pues término con el que se conoce dicho suceso meteorológico se traduce literalmente como ‘serpiente de collares’.

Como se puede apreciar, la metáfora, además de representar un lenguaje con la capacidad de expresar situaciones poéticas o indecibles de forma literal, es una herramienta que en las lenguas del mundo se utiliza de forma consensuada para codificar infinidad de situaciones, incluso aquellas expresiones las cuáles ya no reconocemos como metáforas por ser tan usadas en el lenguaje cotidiano como “refrescar la mente” o “tener algo en la punta de la lengua”.

[i] Lakoff and Johnson. (1980). Metaphors we live by. Chicago: University of Chicago Press.

[ii]Regina Gutiérrez Pérez. (2010).Estudio cognitivo-contrastivo de las metáforas del cuerpo: análisis empírico. Análisis empírico del corazón como dominio fuente en inglés, francés, español, alemán e italiano. Editorial Peter Lang. Pp. 93.

[iii] Nótese que en las dos expresiones se usa el término visión, lo cual implica que un hablante tanto de francés como de español interpreten que el futuro está hacia adelante pues los ojos visualizan situaciones que están al frente. Agradezco al Comité Editorial la traducción literal de la expresión francesa.

[iv] María Silvia Sastre (2010). Metáforas del tiempo en inglés y en español. En La renovación de la palabra en el bicentenario de la Argentina. Los colores de la mirada lingüística.Víctor M. Castel y Liliana Cubo de Severino (Editores). Mendoza. Editorial FFyL, UNCuyo.

[v] Teran Buena Aventura. (2005). Lo que cuentan los tobas. Buenos Aires. Ediciones del Sol. S.R.L

[vi] Esther Katz y Annamária Lammel. (2008). Introducción. Elementos para una antropología del clima en Aires y lluvias. Antropología del clima en México. CIESAS. Ciudad de México. Pp 27 -50.

Acerca Guillermo Santana

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