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La infancia: relaciones entre los campos socioculturales desde la palabra, el lenguaje, y el aprendizaje

22-octubre-2018

Por Yessika María Rengifo Castillo[1]

 

 

 Resumen:

En el presente artículo se reflexiona acerca de las relaciones que históricamente se han establecido desde los campos socioculturales con la palabra, el lenguaje y el aprendizaje, en la infancia, etapa esencial que determina del accionar de los hombres en el barrio, el país, y el mundo, contribuyendo a establecer una lectura e intervención apropiada de la familia y la escuela, frente a los procesos de enseñanza y aprendizaje en el mundo infantil.

 

Abstract

At the present paper are exposed to the relation that historically has been established from the sociocultural fields with the word, language, and learning, in childhood. The essential stage that determines the actions of men people in the neighborhood, the country, and the world, helping to establish an appropriate reading and intervention of the family and the school, as opposed to the processes of teaching and learning in the world of children.

1. Introducción

La infancia es el periodo que determina la vida futura de los infantes en los campos políticos, sociales, culturales y económico en la cual, la familia y la escuela se convierten en agentes socializadores que influyen en el accionar del infante en los sectores socioculturales. Este Accionar se establece desde la interacción y representación del otros, el significado de la palabra y los procesos de aprendizaje. Según Gaitán (2006), los niños son y deben ser sujetos involucrados en la construcción y determinación de sus propias vidas sociales. En ese sentido, los niños son individuos que cuestionan y proponen en los campos socioculturales, lo que indica que sus polifonías tienen que ser consideradas a la hora de tomar decisiones que contribuyan a su desarrollo armónico.

Desde esa perspectiva, la familia y la escuela deben tener una variedad de instrumentos que les permita asumir a los niños y las niñas sus derechos y deberes, tanto dentro como fuera del aula, lo que los instaura como sujetos únicos en la construcción de su entorno. Acosta (1998), afirma: “Pensar en los niños como ciudadanos es reconocer igualmente los derechos y obligaciones de todos los actores sociales” (P. 87). Desde ese foco, los niños y niñas tienen que ser tratados como sujetos de derecho, lo cual está orientado a su desarrollo integral, herramienta fundamental para posicionarse en los diferentes ámbitos sociales. En ese sentido Diker (2008), interroga lo siguiente: “¿Qué es un niño? ¿Sólo se trata de una cuestión de edad? ¿Es suficiente la definición jurídica para delimitar el universo de la infancia? ¿Qué tienen en común una niña de 12 años que ya es madre y una que no? ¿Y los niños que trabajan o cuidan a sus familias con otros que utilizan su tiempo libre en instituciones de recreación o de complementación de su educación escolar? Frente a estas cuestiones podríamos decir “Todos son niños” Pero debemos reconocer que no todos transitan la misma infancia; ¿Entonces vale la pena preguntarse, que es lo que hace la diferencia?” (P.42). Los planteamientos citados anteriormente requieren una mirada desde los sectores socioculturales, sectores caracterizados por la intervención de la familia, la escuela y las instituciones en pro de la infancia, quienes deben entender que los infantes son un universo de historias que necesitan ser abordadas desde los contextos en que se desarrollan, lo que permitirá comprender su concepción de infancia.

En ese sentido, sea hecho un breve recorrido de lo que es la infancia y la importancia que tienen la familia y la escuela, en su desarrollo armónico. Es importante recalcar la relación entre el mundo social y el individuo, lo que permitirá comprender esa interacción de los infantes con su entorno.

2. Relación entre el mundo social y el individuo

Filogenéticamente, los seres humanos nacen con un conjunto de estructuras biológicas que les ayuda adquirir conocimientos. En su desarrollo, los niños se convierten en agentes socializadores que establecen su mundo a partir de factores socioculturales, los cuales se instauran desde ese otro, que se convierte en ese par de juegos y procesos de enseñanza-aprendizaje, procesos que se instauran desde ese trabajo permanente de la familia y la escuela, quienes determinan las pautas de adquisición y conocimiento en los infantes.

Lo anterior no explica todos los procesos de lectoescritura que con el paso se convierten en la creación de mundos posibles. De hecho, estos no serían una realidad sin la escuela y la familia, que son agentes que fomentan la consolidación de lectoescritores. Partiendo que estos procesos están marcados por el contexto y el texto, lo que hace del lenguaje un principio pragmático porque adecua las palabras y los significados al entorno, no sólo para acceder al conocimiento; también se posiciona la esfera de lo humano, lo cual implica el uso de las dimensiones afectivas, sociales y expresivas que les ayudan a los sujetos a desarrollar posturas críticas y propositivas, que apuntan a la transformación y participación de los sucesos que ocurren en su entorno, es decir, que los procesos de lectoescritura no sólo dan acceso a conocimientos específicos. Al respecto, la esfera humana es esencial en estas herramientas, teniendo en cuenta que no sólo entran las dimensiones afectivas, sociales y expresivas, sino en las experiencias significativas que han tejido los infantes en los ámbitos familiares y escolares desde acciones como recordar, pensar y percibir.

Ahora bien, parecería que este recorrido sería incompleto si no se ingresara al desarrollo del significado de las palabras en la ontogénesis, lo cual se vincula con el desarrollo que se puede comprender el accionar de los infantes en los diferentes contextos. A continuación se presenta el desarrollo del significado de las palabras en la ontogénesis:

3. El desarrollo del significado de las palabras en la ontogénesis: Luria

Hablar de la palabra implica hablar de dos elementos fundamentales que permiten comprender su funcionamiento en el contexto y el texto. El primer elemento es la referencia objetal que se caracteriza por la designación del objeto, el rasgo, la acción o la relación. El segundo hace referencia al significado, el caracteriza por la separación de determinados rasgos del objeto en una determinada categoría. Esos elementos permiten que la palabra se convierta en un instrumento del pensamiento y medio de comunicación verbal. Asimismo, estos instrumentos permitieron que Vygotsky (1995), descubriera la proposición sobre el desarrollo semántico y sistemático del item léxico. Al desarrollo semántico, Vygotsky lo describe como el proceso de desarrollo del niño en el uso de la palabra que va cambiando a lo largo de su desarrollo y al desarrollo sistémico, como el cambio que se produce en las distintas etapas. En ese sentido, la palabra se convierte en el reflejo del mundo externo y sus enlaces, que cambia de acuerdo al desarrollo del niño, permitiéndole una estructura de su conciencia. Cabe resaltar que el significado es un sistema estable que se encuentra ligado a las palabras y sus generalizaciones, conservando diferentes enlaces, esa así como los niños asocian las palabras de acuerdo a las situaciones en que se las presentan, ese es el sentido. Además, la referencia objetal de la palabra reacciona en el lenguaje positivo del niño, pero se establece de acuerdo al desarrollo que se entrelaza con el contexto. Esa referencia se desarrolla en los dos primeros años de los infantes, lo que siempre variará es el sentido de acuerdo al contexto.

En la primera etapa del desarrollo del niño, el vínculo que principalmente establece con la madre o el sustituto. En la etapa siguiente la conciencia de los niños y las niñas, empieza a tener un carácter concreto e inmediato, lo que permite que las palabras reflejen el mundo a través de un sistema de enlaces concretos e inmediatos. Lo anterior permite evidenciar que la familia y la escuela son agentes indispensables a la hora que los infantes hacen un uso adecuado de la palabra. Cabe señalar, que la adquisición del lenguaje en los niños y las niñas, no puede resumirse a unas etapas. Es la construcción permanente de lo social y lo cultural, que determina la vida de los infantes. En ese sentido la cultura infantil se ha venido entretejiendo desde un ámbito del entretenimiento, el apoyo y el placer, que se encuentran para construir nociones de lo que significa ser niño, ocupando una posición que se traduce en el género, raza y clase social, a través de la cual cada uno se define en relación con una mirada del otro. Sin embargo, la cultura infantil sigue siendo ignorada especialmente en el mundo de los filmes infantiles, quienes se han encargado de homogeneizarla e instaurar roles que la familia y la escuela no dan claramente. A este propósito se hace necesario que la familia y la escuela empiecen a darle sentido a la voz de los niños desde sus necesidades, gustos e intereses, que les ayudarán a ser críticos y propositivos frente a los distintos escenarios que les presenten. Es decir, que se requiere una infancia que trate a los niños como un sujeto social, cognitivo, físico y moral. Basta ya, de hacer apología a un infante pasivo caracterizado por el consumismo. Consumismo que ha venido relegando esos juegos como la golosa, ponchados, stop, etc., distorsionando la interacción del niño con sus pares y su proceso de imaginación, obligándolo a cumplir expectativas del adultocentrismo, lo cual puede hacer que el niño sufra al cargar con frustraciones, anhelos, culpas, etc., que no le pertenecen, instaurándolo como objeto del deseo generacional de unos adultos que no han podido entender que es un sujeto que tiene su propia voz y por tanto demanda sus propios deseos. Entonces, el llamado es a que se mire los procesos de interacción que tiene el infante en los campos socioculturales desde diferentes visiones puesto que todos los niños no son iguales, por lo que se hace necesario utilizar diferentes herramientas que ofrece la transculturalidad.

Se ha hecho un breve recorrido sobre la importancia de la relación de la familia y la escuela, en la interacción de los infantes con los otros y el significado de la palabra que determina su posicionamiento frente a los distintos ámbitos culturales. Es necesario recalcar el uso del lenguaje instrumento fundamental de las relaciones citadas anteriormente.

4. Lenguaje y construcción de la representación del otro en los niños y las niñas desde Cabrejo

El lenguaje abarca toda la manifestación del fenómeno lingüístico, como los aspectos físicos, fisiológicos, patológicos, sociales y culturales. El lenguaje es el conjunto de instrumentos que utilizan los hablantes, al margen de la lengua común para manifestar sentimientos, pensamientos, deseos y actos de voluntad. En ese sentido, los bebés tienen una alta sensibilidad a la voz humana, específicamente a su madre. A partir del cuarto mes, todos los bebés del mundo construyen su escritura interna, con el propósito de ser un sujeto enunciador, constituyéndose el balbuceo en un momento crucial de la psiquis humana pues es la construcción del sujeto humano, que pasa del grito a la demanda. Es decir, la construcción de un otro interior para que exista el otro exterior, valiéndose de las habilidades que tiene el ser humano para reconstruir gestos, movimientos y operaciones mentales, a través de la percepción auditiva y visual. Además, por medio del balbuceo el niño construye su voz apoyándose en el otro, de esa manera el otro se escribe simbólicamente en los sonidos del lenguaje. Es así como la cultura juega un papel esencial en la construcción del lenguaje de los infantes, por medio de las nanas, los cuentos y los mimos, que son claves en su desarrollo. Desarrollo que se debe complementar hablándoles continuamente a los niños, lo que les permitirá consolidar su voz e interactuar con los otros, y ser sujetos de comunicación, teniendo en cuenta que la psiquis humana es híbrida y que todos llevamos a otro que hace parte de nosotros, y ese otro permite comenzar a utilizar el lenguaje.

Un lenguaje convertido en una serie de teatro donde se pone en escena lo invisible de la psiquis, creando un lenguaje dirigido al otro. Esa psiquis se transforma en un universo semántico, musical, rítmico y armónico, empezando aparecer el movimiento de las palabras. En esa dimensión, las representaciones son las que determinan que exista la literatura que es la que hace posible la creación de personajes simbólicos. Es decir, la cultura como conjunto de representaciones mentales para hacer que la vida psíquica individual y social, sea posible. De ahí que existan los cuentos, la lengua, los relatos y muchas otras manifestaciones culturales. Entonces, el lenguaje se origina por la necesidad de comunicación de unos hombres con otros, y como manifestación de la sociabilidad que caracteriza al ser humano.

Desde esa perspectiva, se hace necesario un acercamiento al aprendizaje desde la participación guiada por los adultos. En otras palabras, la escuela y la familia, agentes socializadores del proceso que determina las posturas de los niños y las niñas, frente al contexto.

5. El aprendizaje desde la participación guiada con adultos: Bárbara Rogoff

Los procesos de aprendizaje se producen desde la interacción con los otros, donde el lenguaje juega un papel clave. Caracterizado por la comunicación entre el niño y su cuidador, y un alto grado de sensibilidad a partir del dialogo. Instrumento que captura la atención de los infantes, por medio de objetos que determinan acontecimientos que utilizan los adultos desde la lectura de cuentos y conversaciones permanentes, que hacen que la memoria de los niños se desarrolle. Asimismo, los niños aprenden más de esa interacción con los adultos puesto que es receptiva e instructiva, ofreciendo diversos contextos. En donde los educadores son agentes esenciales, en la interacción con pares que son útiles en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Es decir, que gracias a los procesos de interacción que establecen los infantes con la familia, la escuela y sus pares, sus desarrollos cognitivos se dan de manera oportuna. En contextos políticos, sociales, culturales y económicos, de un barrio, un país y del mundo. En ese sentido, la tarea de los profesores y los padres deberá encaminarse a crear espacios que les permitan a los niños y las niñas, interactuar desde los diferentes sectores socioculturales con el propósito de hacer un uso adecuado de la palabra, del lenguaje y el aprendizaje, Instrumentos esenciales que los convierten en sujetos de comunicación.

Para concluir

El lenguaje es fundamental para la comprensión del mundo en el que vive el niño, pues es gracias al lenguaje, que este alcanza una comprensión del significado del mundo social en el que interactúa, con el propósito de convertirse en un miembro competente de la sociedad. Sin lugar a dudas el lenguaje es esencial para la vida humana, gracias a él, nociones tan importantes como las matemáticas, el arte y los juegos, proporcionan la lectura en palabras de grandes pensamientos y representaciones. Es decir, que el lenguaje pasa de símbolo y signos a una cálida y emotiva narración, que hacen de los hombres que alguna vez fueron niños, se apasionen por la palabra. Sin embargo, los medios instauran los comportamientos familiares e infantiles desde una lógica de marketing comercial, es decir, el accionar de los sujetos. Lo que conlleva a que desde el lenguaje se convoquen los sistemas de valores y desde estos se estabilizan, consolidan y transforman, sistemas de creencias que se comparten en un campo discursivo. Creencias que no siempre son las adecuadas; en un mundo que día a día plantea desafíos a la hora de afrontar la otredad. En la que es necesario repensar y enriquecer las relaciones de niños, niñas y adultos, como sujetos protagónicos de la relación. Una relación que se mida por la participación social, no por una participación del consumo que es el himno de los estados neoliberales que en vez de generar sujetos participativos genera consumidores o clientes.

La tarea ha de centrarse en pensar a la infancia como espacio o lugar en el que se genera las condiciones adecuadas para iniciar a los infantes en la vida social. Son ellos quienes con el trascurso de los años serán actores sociales constituidos por una pluralidad de mundos que nacen de las palabras, que representan o simbolizan los sucesos que viven los pequeños. La palabra ha sido considerada como la herramienta que utilizan los humanos para aproximarse unos a los otros, para comprender que en su caminar las historias se entrelazan. Esto es, la palabra como construcción de la imaginación de los pueblos que han hecho de sus acontecimientos un devenir. En ese sentido los niños y niñas han venido construyendo sus mundos desde la música, la literatura, las matemáticas, las ciencias, la pintura, el deporte, y la poesía, esta última como instrumento de recuperación de un mundo dividido, fragmentado. La poesía y la filosofía fueron separadas en un momento caótico de la historia no narrable del pensamiento, lo que hace que los poetas tengan la labor de unir el pensar con el sentir, el amar con el crear. Quehacer que hacen los infantes en la implementación del conocimiento con el afecto, de tal forma que su crecimiento no solamente es individual sino grupal, en ese intercambio de afianzar valores, para superar frustraciones y posibles errores. En esa dimensión, la labor de escuela y la familia debe centrarse en enseñar a pensar, reflexionar, analizar y ordenar el pensamiento. Enseñar a pensar es enseñar a dudar, a cuestionar, interpelar, plantear preguntas y buscar soluciones. Es decir, que enseñar a pensar a los infantes es conciliar la comprensión con la aplicación, es buscar los aspectos positivos, negativos e interesantes de las cosas, es echar a volar la imaginación para soñar con el futuro, es interpretar y es también desaprender esquemas que han perdido validez.

 

Referencias

Acosta Ayarse, A. (1998). Planeación y derechos de la niñez. En Alvarado, S. y Ospina, H. Ética ciudadana y derechos humanos de los niños. Santafé de Bogotá: Cooperativa Magisterio.

Diker, G. (2009). ¿Qué hay de nuevo en las infancias? Buenos Aires: Instituto del Desarrollo Humano-Coedición Universidad Nacional General Sarmiento- Biblioteca Nacional.

Gaitán, L. (2006). Sociología de la infancia nuevas perspectivas. Madrid: Editorial Síntesis.

Luria, A.R. (1995). Conciencia y Lenguaje. Visor. Madrid.

Rogoff, B. (1993). Aprendices del pensamiento. Barcelona: Páidos.

Santamaría, Flor Alba y Barreto, Martha Elena. (2007). Lenguaje y saberes infantiles. Ed. U Distrital. Bogotá.

Vygotsky, L.S. (1995). PENSAMIENTO Y LENGUAJE. Teoría del desarrollo cultural de las funciones psíquicas. Madrid: Páidos Ibérica.

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Magister en Infancia y Cultura. Especialista en Infancia, Cultura, y Desarrollo por la Universidad Distrital Francisco José de Caldas; Docente, licenciada en Humanidades y Lengua Castellana, Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Escritora, articulista, y poeta. En la actualidad se dedica a la investigación académica. Correo electrónico: yessikarengifocastillo@hotmail.com

 

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