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¿Banda o reguetón?

7-julio-2018

Los géneros musicales se miden en gustos, en realidad todo se mide en gustos, las preferencias por el clima frío o el calor, la playa o el bosque. No importa qué música te agrade, los humanos somos seres productores y consumidores de música. Justamente, esta es parte de algunas de las características de la identidad de una sociedad, de sus relaciones y forma de vivir, refleja algunas de las posiciones de los individuos y a veces las músicas se entrelazan con las ideas y figuraciones de las personas.

Hace un tiempo, estábamos debatiendo con una amiga dedicada a la música y otro amigo a dónde ir por unas cervezas, pues resulta muy claro en la Ciudad de México, las tendencias se han movido hacia poner reguetón o banda en los bares, así que nuestras posibilidades eran pocas, la música banda suele tener un cargado lenguaje sexista y el reguetón suele estructurarse de pocas palabras repetidas bajo ritmos muy similares. A ninguno nos agradaba la idea de ir a uno de estos lugares, pero terminamos en un lugar intermedio en la calle Génova, muy cerca de la Glorieta de los Insurgentes. Al final, íbamos por la cerveza y la compañía.

¿De dónde había salido esta moda de escuchar reguetón? Justo todo se remonta a Puerto Rico, la isla del ron, los cañaverales y claro –el reguetón. Resulta que Mintz en 2013,[1] describió que entre 1948 y 1949 el sistema de cañaverales estaba basado en monocultivos con un régimen capitalista, el cual, provenía de un sistema esclavista en el que esclavo podría comprar su libertad gracias a un ahorro personal. Ese mismo esclavo podía seguir trabajando en el cañaveral y convertirse en una especie de minotauro que practicara la tauromaquia, una persona que se liberaba de la esclavitud se podía convertir en líder o capataz, es decir, un esclavo, pero un esclavo con categoría.

Puerto Rico pasó a ser de una isla española a estadounidense en 1898 y en menos de cincuenta años sufrió fuertes cambios a nivel de social, cuando americanos compraron terrenos relativamente a buen precio en zonas secanas de la isla. Ellos invirtieron en un sistema de riego que pronto produjo empresas azucareras de bajo rendimiento que luego comenzó a tener una mejor producción a nivel de monocultivos, además, en la isla se implementó un sistema híbrido basado tanto en la esclavitud y en el pago a los capataces que fueron absorbidos por el capitalismo. Entonces, a mayor producción mejor paga.

En 2015 fue cuando uno de los sucesos recientes más importantes en la isla salió a la luz, cuando el gobernador de Puerto Rico dijo que la deuda de la isla era impagable, lo que se tradujo como una crisis fiscal. Es paradógigo, pues resulta que Puerto Rico tiene un sistema económico basado en altas importaciones y exportaciones –pero está en un punto geográfico que le impide tener grandes puertos marítimos. Después de la noticia del gobernador de la isla es que empezamos a escuchar reguetón en otras latitudes, entonces llegamos al meollo del asunto, a la idea central que planteamos en el inicio ¿banda o reguetón?

Cuando no parecía que la deuda de la isla se pudiera pagar fácilmente, notamos en 2017, –por lo menos en México, un gran cantidad de música proveniente de la isla. Si bien, Puerto Rico es altamente exportador de sus productos, como ron y azúcar, al parecer, alguien encontró la forma de exportar algo que no necesitaba aranceles ni packing. Entonces entre los productos que se exportan ahora está el ron (exclusivo para estados unidos), productos químicos y una buena parte de su cultura musical.

Por otra parte, en México, la economía musical basada en esta música comenzó a llenar el mercado, la plataforma de youtube y los antros. Esto, más que una implicación fuerte para la vida cotidiana, tiene un trasfondo económico, pues en la ciudad escuchamos diferentes géneros, lo cual responde a modas y estereotipos –por fortuna, temporales. El caso de la música puertoriqueña, llegó para desbancar la música norteña a mediados del 2017. Mientras que en muchos lugares de la ciudad se escuchaba banda proveniente de varios estados del norte, esta se fue combinando con el reguetón hasta que logró ponerse por encima de la moda anterior. Cada una de estas músicas con sus diferentes representaciones e ideales de felicidad entró al mercado mexicano para acompañar la comida y la chela, pues en antros, bares y restaurantes uno escucha cualquiera de estos dos géneros. En su momento, esa música del norte con tintes machistas reflejaba un alto índice de violencia género, y tendenciosamente se mostraba relacionada al narcotráfico; mientras que la de puertorico, a la promiscuidad.[2] Solo queda un comentario: escoja usted su música favorita para tomarse unas cervezas el viernes por la tarde.

 

[1] Mintz, Sidney (2013). “Historia de una plantación en Puerto Rico” en Cosmopolíticas: Perspectivas antropológicas. Montserrat Cañedo (compiladora). Editorial Trotta. 195-224.

[2] Un dato que resulta interesante es que el reguetón se baila con los pies en el suelo, eso da oportunidad a la cadera y manos para expresar el movimiento de la música. La explicación histórica es que los esclavos que bailaban el pre-rreguetón lo hacían de esta forma, con los pies en suelo

 

 

Acerca Angel Lipizano

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