Inicio / La era de los insectos / 19S y otras historias

19S y otras historias

19 de octubre de 2017

A un mes del sismo que se ha denominado 19S hay varias cosas que quedaron pendientes. Entre las personas que vivieron de primera mano quedó una especie de resaca, una histeria generalizada entre los pobladores de la Ciudad de México que poco a poco se ha ido borrando para algunos, para otros no.

Sin casa

Hay varias cosas que hacen recordar el suceso de hace un mes, más que recordar, muchas cosas que rehacer, reordenar o construir. Yo sigo con mis libros amontonados, no porque quiero recordar cada día lo que sucedió el 19S, sino porque no he tenido tiempo de reordenarlos. El sismo no fue justo con nadie: 369 víctimas, miles de personas que se quedaron sin casa, pero varios millones que sufrieron las secuelas del trastorno por estrés agudo después del temblor.

Regalando crepas

Supe de una persona que vende crepas como medio de trabajo diario. Se le ocurrió que podría regalar una crepa a cada persona afectada del multifamiliar de Taxqueña, una buena obra que podría servir para llevar un poco de buen sabor de boca a las personas. Cuando preguntó a uno de los encargados en el multifamiliar cuántas personas damnificadas había, recibió una cifra escandalosa: ¡600! OMG ¿Cómo haría tantas crepas? Eso no representaba ni siquiera la venta de una semana. Supongo que sigue pensando cómo regalar las crepas.

El sonido de la alarma

DJ Yunky tiene una mezcla donde reproduce el sonido de la alarma sísmica. Puede gustar o no el tipo de sonidos que usa, pero posterior al sismo, muchas personas tenían estrés y mantenían la alerta durante la noche por si sucedía otro sismo. Hace pocos días supe de un amigo que dormía con ropa por precaución, entonces el sonido de la alarma de DJ Yunky en los puestos de discos piratas ponían a la gente alerta y las repercusiones de escuchar este sonido podrían ser fuertes a nivel psicológico, sobre todo para personas que fueron afectadas directamente por los sismos.

De hecho, unos días después del sismo 19S, las personas comenzaron a revisar su casa para ver si había grietas, la gente mantenía los ojos abiertos y los sentidos alerta, de tal forma que cualquier movimiento en la tierra como las 39 réplicas con epicentro en Puebla y las más de 8 mil del sismo con epicentro en el Golfo eran motivo para que muchas personas se alarmaran, incluso cuando un camión pesado hacía temblar la tierra en su paso por la calle, algunas personas preguntaban si se trataba de un temblor.

Los impuntuales

Juan Villoro nos adjetivó como impuntuales en su poema El puño en Alto: “Otra vez llegaste tarde: estás vivo por impuntual,”. Este poema no solo describe algunas características de los mexicanos, pues la gente está también dispuesta a hacer lo que en realidad le toca al gobierno cuando este no lo hace ¿Por qué no seguimos con esa lógica que beneficia a los que más necesitan? Seguramente porque siempre habrá quien aproveche la oportunidad para joder al otro. Hay que decirlo. Lo dijo Villoro en su poema “robaste de una tienda departamental y luego te arrepentiste en el centro de acopio”.

Este sismo abrió la coladera de la corrupción, pues puso en claro que los permisos de construcción en la Ciudad se otorgan a pesar de que las construcciones no tienen las condiciones mínimas de resistencia, pero también puso de manifiesto que la gente está dispuesta a ayudar cuando se necesita.

Irse hasta que lleguen los chilaquiles

Entre las filas de anónimos que se formaban a sacar escombro, hubo una voz de un hombre cansado de pasar cubetas llenas de cascajo “me voy hasta que lleguen los chilaquiles”. Sí, chilaquiles como en los bodorrios, como en las fiestas de godinez, que llegan en el momento en que todo se está terminando, cuando ya están poniendo las del tri o las de caifanes, canciones de borrachos. Alrededor de las diez de la noche, llegó una señora con un montón de cubetas y bolillos a uno de los edificios caídos en la Colonia del Valle. Llegaron los chilaquiles ¿cómo pasó eso? ¿cómo sabía el anónimo que llegarían los chilaquiles?  Creo que está en algo arraigado culturalmente. Me recordó el velorio de Joan Sebastian en Juliantla cuando la familia dio chilaquiles, pero también me acordé de una tradición de Tláhuac: en los funerales, la familia del difunto da de comer revoltijo a los presentes, que es una comida preparada de romeritos con papas, camarones y nopales. No importa la época del año que sea o que los romeritos estén caros y los camarones sean caros, hay que dar eso de cenar a las personas que asisten al funeral.

Quedamos sin internet y sin luz

No había servicio en el oxxo, seven u otras tiendas departamentales. Somos tan dependientes de la luz eléctrica que prácticamente no tenemos forma de ofrecer y acceder a servicios si no es con ayuda de la electricidad. No podemos ver películas, comprar una cerveza en el oxxo o adquirir productos enlatados. El 19S me di cuenta que muchas personas que no tenían despensa –como varios conocidos que solo tienen cerveza en el refri– podrían quedar por lo menos esa noche sin comer. Ese día cené una hamburguesa al carbón en un puesto de la calle que no depende de luz eléctrica para cocinar ni tampoco tiene cajas registradoras conectadas a una computadora.

Uber gratis?

El servicio de uber se anunció gratis el 19S. Posteriormente le pregunté a uno de los conductores de este transporte si efectivamente estuvieron dando servicio gratuito. La realidad es que la plataforma no servía. Sin luz eran pocas las zonas donde había internet y en los celulares de todas las compañías el servicio era intermitente. Incluso la comunicación en teléfonos por cable era deficiente.

 

 

 

Acerca Angel Lipizano

mm