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Niños santos ‘ndi tji santo’

 Por Citlali Rodriguez Venegas

17-julio-2018

 

Hace cinco años llegué por primera vez a Huautla de Jiménez, este poblado que a partir de la década de 1960 sería conocido nacional e internacionalmente por una sabia mujer mazateca, María Sabina, y por la existencia de hongos psicodélicos en sus tierras. En ese entonces me encontraba cursando el Posgrado en Estudios Mesoamericanos en la UNAM desarrollando una investigación que buscaba conocer la relación entre los mazatecos de Huautla y los turistas que viajaban para probar hongos.

Dos años atrás había concluido una licenciatura en Turismo y tenía la intención de involucrarme en los estudios de los pueblos indígenas de México. Me imaginaba que en este lugar podría aplicar mi formación, la cual me haría útil en el desarrollo o acompañamiento de un proyecto comunitario. Sin embargo, ignoraba la realidad en Huautla, sus complejas dinámicas sociales; además de no saber que aquello que llamaba actividad turística ya estaba en manos de determinados individuos y eso estaba muy lejos de denominarse comunitario.

Los turistas tampoco eran tales, muy pocos foráneos coincidían con este perfil. Los viajeros se movían con presupuestos reducidos y se alojaban en las casas de personas locales, el trueque formaba parte de la moneda corriente; había entre ellos artesanos, trotamundos, investigadores, fotógrafos o pintores. Tanto ayer como hoy, los fuereños hemos sido conocidos como güeros y es bien sabido que el principal motivo de nuestra presencia en el poblado son los honguitos. Los propósitos de la búsqueda son de todo tipo y las formas que pueden tomar estas relaciones son muy diversas; algunas de estas trascienden ampliamente el vínculo comercial.

En Huautla los hongos son conocidos como niños santos, ndi tji santo; y antes de que su existencia fuera revelada al mundo, su relación con los mazatecos era exclusiva de un contexto específico: la velada, una ceremonia nocturna guiada por una persona de conocimiento, chjota chjine, la cual tenía como principal objetivo la búsqueda de la verdad, la respuesta a problemas que aquejan la vida y la cura a enfermedades. Entre sus requisitos fundamentales estaban la purificación, la discreción y la secrecía.

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