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Muerte: sustantivo femenino

10 – diciembre – 2018

De la muerte, dicen, que en México reímos, la celebramos y hasta la burlamos. Lo cierto es que tenemos tradiciones que son bellas y pintan de naranja con violeta los panteones, llenan de comida típica y veladoras nuestras casas, permite que la memoria no se enmohezca y nuestros amados seres que han partido tengan un día al menos para ser recordados.

Lejos de dichas hermosas tradiciones, la muerte, hoy en día se nos pinta cotidiana. Sí, es un ciclo. Como reza el dicho “lo único que tenemos seguro es la muerte”. ¿Pero qué sucede en una sociedad donde la muerte es causada de forma violenta por otro ser humano y esté cobrando víctimas a diario?; ¿estaremos normalizando la violencia?

En los últimos días, los feminicidios han ocupado gran parte de las notas rojas en los periódicos y diversos medios de comunicación. Las redes sociales están plagadas de preocupantes opiniones al respecto, el manejo que se le da a estas noticias por parte de pseudoperiodistas es alarmante, pues se tiende casi siempre a revictimizar.

A unos días de que se capturara al “monstruo de Ecatepec”, ese que torturó, violó, asesinó, descuartizó y comió una cantidad increíble de mujeres, mismas que estaban reportadas como desaparecidas desde hacía tiempo; sirvió unos días como chivo expiatorio y carpetazo a esos casos que traían a una pequeña cantidad de autoridades o señores justicia estresados porque seguramente antes de que terminará la administración tenían que resolver o por lo menos avanzar algún número de los interminables casos de chicas desaparecidas en dicho municipio. Se jugó con la inteligencia del mexicano que ve las noticias y se informa a diario a través de redes sociales, con un video viral donde el monstruo hablaba de cómo, por qué y dónde atacaba a sus víctimas, a este caso se le incluyó la pareja sentimental del tipo; una mujer enferma que según las declaraciones, ayudaba al monstruo a realizar y ocultar sus crímenes, incluso comió con él a sus víctimas.

Sí, el mexicano riendo de la muerte. ¿Por qué se filtraría un video así? ¿No parece un guión de película de tipo “B”?

A mi parecer, esto fue como coloquialmente dicen “para tapar el ojo al macho”. Días después, una ola de desapariciones de mujeres invadió la ciudad y por supuesto al Estado de México. Justo el fin de semana de día de muertos, chicas que salieron a divertirse, que caminaban por la calle o que fueron a trabajar, fueron encontradas muertas dos días después; todas fueron violadas y de ninguna se conoce quién pudo haber sido el agresor.

Eso no solo se reduce al centro de México. El país entero se colapsa en feminicidios, día a día, la alerta amber emite anuncios de chicas de todas las edades desaparecidas dentro de su entorno cotidiano. Varias son encontradas días después como antes mencioné y otras muchas de las que nunca más se volverá a saber.

El fenómeno, no obstante, incluye a la opinión pública que señala a las víctimas como culpables, como provocadoras de tan lamentables sucesos. Comentarios que a veces creemos inofensivos son los que justifican el asesinato de estas chicas en la mente del agresor. Hoy me da mucho miedo salir a la calle sola, pedir un taxi, abordarlo y viajar sola con el sujeto al volante que a veces resulta ser un volado. Montarse en un auto es jugar a la ruleta rusa. Ser mujer en México, siempre ha sido un reto, sin embargo hoy se ha vuelto un peligro de muerte real.

¿De verdad estamos justificando la violación, tortura y asesinato de niñas? ¿Será que la cultura popular actual justifica reaccionar a meras pulsiones? ¿Es justificable asesinar dolosamente a una mujer de la edad que sea solo porque su conducta no nos parece la “adecuada”?

La descomposición social es tal que se descubrieron volantes impresos donde se invita a matar a una mujer para evitar que se siga reproduciendo, también se puede citar un caso de la facultad de Ingeniería en Ciudad Universitaria donde en los baños de hombres se pueden leer leyendas que incitan al odio o a violar a cualquier mujer que se encuentren en sus instalaciones. Lo que hoy estamos viviendo está lejos de ser una broma o una mala jugada de algún hombre aislado que piensa que los espacios ganados por las mujeres invaden los espacios que históricamente han pertenecido a los hombres.

En las calles, caminar siendo mujer es un riesgo latente, tal pareciera que tu cuerpo no es tuyo, sino un instrumento de placer colectivo que al antojo de cualquiera puede ser trasgredido, tocado, ultrajado, violado, matado. Historias de terror con una mujer como víctima abundan aquí en México y en el mundo, desde la violencia sexual a la que niñas son sometidas a diario por sus mismos familiares, maestros o vecinos, hasta las mujeres que fueron molidas a golpes hasta la muerte.

No es justo vivir con miedo,

no es justo no poder salir a la calle con la duda de volver a casa,

no es justo que nacer mujer te convierta en un número,

no es justo que tu cuerpo sea tirado sin vida como si de un desecho se tratara,

no es justo que a los familiares que buscan chicas desaparecidas les digan las autoridades que tendrán que esperar más horas de angustia por si vuelve, porque tal vez se fue con el novio,

no es justo que te maten y por vestir de minifalda no califique como feminicidio,

no es justo que una mujer pida auxilio antes de que su pareja la mate y nadie la escuche,

no es justo que ser mujer dé miedo.

La clave, a mi parecer está en la educación, tanto de hombres como de mujeres, donde se inculque respeto a la vida misma. Es lamentable ver cómo se ha desvalorizado la vida en cualquiera de sus expresiones. Pero es más alarmante ver cómo la vida humana se ve como algo desechable, cómo es que un ser humano puede ver inferior como inferior a otro, tanto así que no le cueste nada matarlo, porque no pasa nada, porque nadie va investigar, porque todos lo hacen.

Acerca Varinka Muñoz

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