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La infidelidad según el sexo

Fidelidad (según la RAE)

Del lat. fidelĭtas, -ātis.

  1. f. Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona.

  2. f. Puntualidad, exactitud en la ejecución de algo.

De la fidelidad en una pareja se ha hablado mucho, como dice la definición de la Real Academia Española: es fe en otra persona, el deber de lealtad. Hay quien dice que la monogamia está sobrevalorada, así como que el ser humano no está hecho para estar con una pareja para toda la vida. También el matrimonio se instituyó en busca de que los hijos de una mujer fueran solo del hombre que proveía alimento, crianza y heredaría sus bienes y tierras, mas no por la idea del amor romántico que dura toda la vida. Durante el juramento de matrimonio se exhorta a la mujer a cumplir con un papel de seguidora solemne leal y al cuidado del patrimonio que el hombre está obligado a darle, le advierte de que una falla en esto le quitaría su entrada al paraíso.

En el pasado los reyes podían tener una esposa y al mismo tiempo concubinas y evidentemente esta situación no solo se limitaba a reyes, cualquier hombre poseía a la mujer y los bienes de esta. Si una mujer osaba ser infiel a su esposo, el castigo era la muerte: decapitación, o colgadas ante la multitud. Recordemos entonces la historia del reinado de Enrique VIII de Inglaterra quien es conocido más por su vida privada que por su gobierno; casado seis veces de los cuales enviudó tres. Una de ellas, su segunda esposa Ana Bolena por quien la historia tuvo un giro, un país entero cambió de religión y desencadeno una serie de revueltas religiosas. Después de tanto esfuerzo por dejar de ser la amante, fue engañada con otras damas y más tarde decapitada acusada de alta traición: infidelidad.

Otra historia bien conocida es la relación entre Frida Kahlo y Diego Rivera; más allá de que si el arte de estos es sobrevalorado y se vende más la imagen de la mujer, lo que sabemos de su relación de pareja y matrimonio es que estuvo llena de infidelidades por parte de Rivera, quien se dice seguía teniendo una estrecha relación con su ex, que engañó a Kahlo con su propia hermana, tuvo múltiples amantes y Frida no se quedó atrás, bien sabido es que le engaño con León Trotsky durante su estadía en México en la famosa casa que el matrimonio compartía, además de las amantes femeninas que la pintora tuvo.

Más allá de sus engaños, se conoce de la lealtad que se profesaban ambos, pues Frida confesó en cartas que aún lejos, seguía amándolo y considerándolo su esposo. Y Diego, en el ocaso de la vida de Frida, se mantuvo a su lado hasta que se apagó su vida.

Entonces ¿es necesaria la fidelidad sexual para que siga existiendo amor y lealtad a una persona?, ¿será que se pueden tener varias parejas sexuales pero guardar lealtad y amor a una sola?

El machismo es una fuerte aliada de la infidelidad masculina evidentemente con frases como:

El hombre llega hasta donde la mujer quiere
Ella se lo ganó por vestirse así
Él la dejó porque ella no le daba lo que necesitaba
Ella no lo atiende como se debe
Ella se le metió entre ceja y oreja
Él no pudo resistirse porque ¿a quién le dan pan que llore?
O bien la más sencilla pero con más peso de todas: porque es hombre.

Y solo es un ejemplo; al hombre se le muestra como débil ante la conducta de una mujer, ya sea seduciéndolo o alejándolo, tal pareciera que el hombre no tiene capacidad de elección y carece de decisión propia. El hombre también está presionado socialmente, ya que se vería como menos masculino al negarse a tener una aventura con una mujer que le ofrezca un encuentro sexual. La presión no para ahí pues también se le exige sea un experto y excelente amante que satisfaga a la mujer. Tiene la presión de ser varonil, de no expresar libremente sus sentimientos pues podría mostrarse débil y vulnerable.

Pero la presión a la mujer no es menos, debe cumplir con todos los estándares que la sociedad le exija: ser jovial, sexy pero solo en privado, virginal pero no mojigata, no decir groserías, verse siempre arreglada o se le tildará de fodonga, atender a su hombre alimentándolo y atendiendo todas sus necesidades básicas. Estar dispuestas a tener relaciones sexuales, cumplir las fantasías de su pareja y nunca despreciarlo. De lo contrario el hombre estaría en todo su derecho, casi deber de buscar una mujer que sí cumpla con todas las características antes mencionadas.

Se pensará que hoy en día son ideas arcaicas que no van acorde a la era que estamos viviendo de igualdad de género. Pero ¿es cierto o es una utopía que vivimos solo en las redes sociales y aparentamos esa libertad de pensamiento?

Hoy día el tema no ha cambiado, la mujer sigue siendo objeto de juicios injustos: si una mujer le es infiel a su esposo o novio o incluso prospecto es vista como una perdida, como una fácil, como una golfa, como una puta, porque el hombre por ser hombre y tener ese instinto primitivo le es permitido y exculpado tener más de una mujer a la vez; pero pobre de aquella mujer que intente tener más de un hombre en su cama, incluso en su vida porque su pasado, presente y futuro estarán marcados por la cantidad de amantes que tenga en su haber. Una mujer que viva su sexualidad libremente, no es bien vista y el peor juez siempre es su congénere, pues resulta escandaloso y peligroso una mujer que no tenga tabúes sexuales y que se desvista con quien se le dé su gana. El juicio que esa misma ansiada libertad genera es el miedo a ella.

Lo pongo a consideración: si un hombre tiene muchas parejas sexuales o conquistas se le llama mujeriego o un Don Juan; quien era ese famoso hombre al que ahora se le consideraba un seductor irresistible al que las mujeres caen a sus pies o más bien entrepierna.

Y a una mujer que tenga igualmente muchas parejas sexuales y pretendientes o conquistas, ¿Qué mote recibe? Golfa, lángara, pécora, puta, zorra, fácil, pronta, de cascos ligeros, y la lista es larga.

Con lo anterior, pongo de manifiesto que al hombre se le da el apodo de un ser literario que se enaltece por su conducta seductora. Me di a la tarea de encontrar algún personaje equivalente femenino y me topé con las ninfas… pero en efecto de ahí viene la palabra ninfomanía. La conducta sexual polígama de un hombre es triunfal y denota grandes capacidades mientras que la de la mujer siempre termina con un mal adjetivo calificativo.

 

 

Acerca Varinka Muñoz

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