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La locura de mirar en el silencio: Reseña del libro Río subterráneo de Inés Arredondo

Los textos de Inés Arredondo (México, 1928-1989) se distinguen por mostrar personajes desequilibrados. Se podría esbozar la siguiente premisa: a mayor inestabilidad emocional o mental, sus personajes son más elaborados, la locura está cercana a la verdad y se puede distinguir que rondan entre la pasión y el deseo, entre la castidad y la lujuria.

Los cuentos de Inés Arredondo exploran diversos temas, la mayoría de ellos parten de lo trágico y lo perverso, pero también deambulan por el camino de lo místico que la locura brinda y da nombre al libro Río Subterráneo que escribió en1979.

Los caminos de la angustia, la búsqueda y el encuentro a través de la mirada abarcan la mayor parte los cuentos que conforman el libro. Los ojos son una parte del ser humano que transmite emociones por medio del silencio, la mirada puede indicarnos lo que piensa o siente una persona sin necesidad de un intercambio de palabras, de ahí su importancia. Un ejemplo claro es el cuento “Las palabras silenciosas” donde podemos captar sucesos que van empeorando por falta de palabras. En este cuento se percibe la decepción y el pesar de Manuel, un personaje de China. Manuel no comprende el español, pronunciarlo se le dificulta mucho y desemboca en sumergirse en un sentimiento de inferioridad, al preferir el silencio al ruido de las voces y a optar por el sonido de su cuchillo afilado que el sonido de las pláticas diarias. Manuel fue abandonado por su esposa mexicana, a quien llamaba simplemente Lu. Ella se marcha con Ruperto y se lleva a sus tres hijos. La causa del abandono es la palabra, Lu puede concretar una conversación con Ruperto, también pueden reírse de la misma forma, es decir, las palabras son el puente por donde logran conectarse. Manuel se encuentra muy alejado del puente conector y es ahí cuando emerge su afán de silencio. Al sentirse alejado parte del círculo social donde se desenvuelve, elige el suicidio como forma de partida. Manuel enciende su pipa dentro de su choza de bambú, con una calma total, sin voces desesperantes alrededor y con un cabal sosiego sólo logrado antes de la muerte.

Pero no todo es tragedia y locura en Río Subterráneo también podemos encontrar la relación e identificación con el otro. En los cuentos “Las 2 de la tarde” y “Año nuevo”, los personajes se encuentran en los ojos del otro. En el primero, Silvio, el personaje principal, comienza con el ansia de sobajar a una joven que lo mira directamente en la fila del autobús, la mirada parece un moscardón que alejamos con un movimiento y si no se encuentra un sentimiento recíproco de humanidad, se convierte en un arma, en objeto de competencia y, por ello, no encontramos lo que realmente nos quiere revelar. Cuando Silvio mira a la joven detenidamente, ella se encuentra radiante debajo de un árbol y la considera como uno más de todos los que pasan por el mismo evento desagradable cada vez que abordan el autobús. En ese momento, su perspectiva cambia, ella entra en su carne y pone en práctica la máxima de Gabirel Marcel “existir es coexistir”, ayudándole a abordar. La joven lo mira y sonríe, las miradas se cruzan y realizan una vez más su función unificadora, Silvio recuerda esa hora como un momento inquebrantable.

Esa coexistencia que se presenta en “Las 2 de la tarde” aparece nuevamente en el cuento titulado “Año nuevo”. Una mujer que yace llorando dentro de un vagón en el metro de París. Se encuentra frente a frente con un hombre, mismo que dirige su vista fijamente a los ojos de la mujer y por medio de una mirada consoladora, los dos se entienden. Son un par de extraños que sin necesidad de palabras intercambian un sentimiento de simpatía a través de la observación. Las lágrimas de la mujer dejan de gotear y el hombre baja en la siguiente estación logrando en la chica una calma que sólo los ojos pueden conceder.

En “Los inocentes” se cuenta la historia de una madre que yace ante el recuerdo de la desgarradora pérdida de su hijo y para continuar de pie, hace una recapitulación de los eventos ocurridos anteriormente que cambiarían definitivamente su vida. La desgracia de saber que su vástago Lázaro, fue asesinado y torturado por equivocación la seguirá constantemente en todo el trayecto. También recuerda a sus verdugos y cómo en algunos se notaba el brillo de los ojos cuando tocaban un rostro demacrado por los golpes.

Con los ojos cerrados y recostada en la cama de su hijo, la madre puede escucharlo en la voz de un prisionero que habita en su casa y que conserva para intercambiarlo por el cuerpo muerto de Lázaro. Los hechos ocurren en un flashback donde narra cómo la gente que antes intentó ayudarla ya no la mira a los ojos, pues saben que ya nada se puede arreglar y que jamás recuperará a Lázaro con vida. La madre relaciona su pensamiento con el presente y el pasado, dando muestra de un rotundo e irreparable daño mental.
Río subterráneo, relato que da nombre al libro, tiene inmersa la locura, una familia que comienza a estar del otro lado del límite. Sergio sobrepasa la angustia kierkegaardiana. Su mirada se encuentra fija en un punto fijo en el aire, mientras se compenetra cada vez más en la nada, donde habrá de sentir la locura que sólo los elegidos logran alcanzar. El aullido que aparece en toda la familia y que está alrededor de ellos es un grito que no todos escuchamos, es el llamado a la locura, pero también a una realidad alterna, el retorno al río, es decir, el regreso al agua, al principio eterno donde todo era ritmo.

La lujuria y el deseo se manifiestan en el cuento las mariposas nocturnas donde Esther, una joven con ansia de conocimiento, se relaciona con don Hernán quien se deleita con tan sólo observar su piel pálida y desnuda. Este último, está habituado a recibir niñas vírgenes para pasar con ellas una noche y no volverlas a ver, hasta que se encuentra con Esther quien tiene 18 años con anhelo de búsqueda, erudición y cultura, misma que acepta ir a la estancia de don Hernán a vivir, pero no a cambio de dinero, sino a cambio de un avance intelectual y artístico. Se convierte en la primera compañera de don Hernán quien la cubre de rubíes, perlas y esmeraldas para admirarla por tiempo indefinido como una estatua viviente. Es en este punto que la mirada nos muestra otra postura, la importancia del deseo y la sensualidad que sólo ella nos otorga mediante el sigilo.

Río Subterráneo es un libro que a través del silencio y la mirada nos revela distintas facetas de la perversión y la inestabilidad del ser humano, pero también nos enseña que por medio del mirar al otro podemos entenderlo y considerarlo. Algunas palabras claves en este libro son mirada, empatía y otredad. De esta manera, Inés Arredondo nos da una muestra de que la locura, a veces, está más cercana a la verdad que la cordura.

Acerca Diego Arredondo

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