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Prometea de la sangre

Anhedonia es un síntoma caracterizado por la inhabilitación del goce y la incapacidad para sentir placer, lo cualconduce a una falta de ánimo en cualquier eventualidad. Roberto Vallarino lo describe de la siguiente forma:

“La anhedonia se instala en los nudillos
Se despeña con lentitud abstracta
Por la escalera de los brazos
Se aloja en el silencio del bajo vientre
Y se expande como un veneno incoloro
Por todas las arterias”

El libro Prometea de la sangre El resucitado, comienza con una sección titulada“Anhedonia”, la cual se divide (podría quedar solamente “dividida en XXXIII números) en XXXIII números y sus páginas son recorridas por un hombre más muerto que vivo, doblegado por el dolor, el insomnio, la pérdida de los sentidos y la inutilidad de sus miembros corporales. En cada estrofade “Anhedonia”se puedesentir un aguijónen nuestra carne y doloridos nuestros huesos, por un toque que la muerte proporciona en la sangre y médula, es un pulsocongelador que cada noche nos otorga la enfermedad o la vejez.Vallarino escribe:“He vuelto a coquetear / De cerca / Con la muerte”. Ni siquiera la música o el arte (que para algunos como Schopenhauer penetra y calma por momentos los dolores del mundo para proveer de un cierto goce) tranquilizan los dolores que implica la anhedonia y no logranlibran (librar) al cuerpo de la muerte.

La segunda parte titulada (se titula) “Prometea de la sangre” o “El resucitado”. Estacomienza con una cita de T.S Elliot “Yo soy Lázaro, que viene de la muerte, que regresa para contártelo todo, te lo dirá todo”. La primer parte“Anhedonia”termina en el número XXXIII, éstos sonlos mismos años que tenía Jesucristo cuando fue crucificado y resucitó. El número XXXIII nos da pauta para comenzar el nuevo nacimiento, después de ser herido a muerte desde lo interno hasta lo externo. La nueva etapa del poemario es el primero de losocho cantos de los que consta la segunda sección.

Roberto Vallarino quien padecía diabetes escribe enlos versos de “La resurrección” el instante en que encuentra a quien será de aquí en adelante su salvadora: “Lavas mi sangre envenenada y bautizas mi cuerpo con tu cuerpo […] Mi sangre se libera del peso de la Muerte” en esta parte se puede leer un consuelo que es brindadopor la sangre nueva. Hay una salvadora que porta vida y da esperanza con su cuerpo. Igual que Prometeo, lleva el fuego a los seres humanos retando así el mandato de los Dioses, la cambiadora del destino Prometea de la sangre,reta a la muerte al otorgarle vida al Resucitado.Por ahora no importa que llegue la muerte a coquetear de cerca, porque de una forma u otra siempre está rondando y todos algún día caemos en sus garras.

“Yo estoy vivo otra vez esta mañana
después nadie sabrá lo que es posible
siempre estamos muriendo
lenta o rápidamente
quisiera conocer el fondo de tus ojos”

Los versos anteriores que forman parte del Canto II“La muerte”, indican un retorno del tránsito ineludible del morir,pero también una lucha constante entre vida y muerte, puesto que esta última no se aísla definitivamente, pues siempre queda rondando un trozo de ellamientras respiramos. El Resucitado sin embargo, no está cercano a fallecer por simple azar. El camino de una vida destructiva es quien lo ha llevado a ella, el alcohol, las drogas, el exceso de una vida sin cuidados formaron parte de su andar.

“El resucitado se bebió la vida
Hasta la última gota del último tarro de cerveza
Se alimentó con yerbas y entonces vio a las Diosas”

Dentro del Canto III de Prometea de la sangre comienza a escucharse una voz distinta. No es ya la misma voz a la que la muerte sedujo, ni a la que el descenso espera constante. Ahora se escucha un grito hacia la vida, un aullido de agradecimiento a la salvadora del pendular entre el dolor y la repulsión.El Resucitadotiene una oportunidad más para cantarle a la vida, después de haberse fundido en un desconsuelo diario a causa de los excesos. En este momento del poemario se percibe un profundo agradecimiento a Prometea de la sangre, la dadora de vida.

“Desde que regresé del limbo de los muertos
siempre a medias
del bosque de los vivos siempre a medias
sólo puedo cantarle a quien medio
esta segunda vida”

Así como el agradecimiento acompaña al Canto III, la memoria escolta al Canto IVy “El Resucitado”vemos hablar de aquellos que rondaronsu infancia y juventud, pero también a aquellos personajes que marcaron su vida. Escritores y poetas como Ezra Pound y Saint-John Perse, músicos como Charlie Parker, Jimmy Hendrix, Jim Morrison y Janis Joplin están presentes en el poema. En“El resucitado”se recuerda la forma en que fueron conducidos a la muertey no es precisamente la vida y obra de dichos personajes. Entre sus recuerdos más sustanciales también se encuentran los días de excesos entre el alcohol, mariguana y cocaína. Vallarino escribe: “Y la memoria toda resucita / para que el hombre nuevo pueda observar rostros vacíos”. Aún en el Canto V sigue evocando a aquellas personas que acompañaron sus días de antaño en que se encuentran sus abuelos y su hermana muerta, igualmente los amigos de su hermana –porque escribe Roberto Vallarino: “El resucitado nunca tuvo amigos” – que fumaban cannabis e ingerían alcohol todo la tarde. De todos ellos,recuerda eldescensode su salvadora Prometea, los milagros que lo redimieron de los vicios, al hacer fluir su sangre nuevamente y proporcionarle los frutos de la tierra: “La única certeza para el Resucitado es Prometea”.

El Canto VI nos afirma que la poesía no tiene leyes específicas ni tampoco límites, es un incurable producto de la magia, así que no puede enseñarse,es un regalo de las Diosas. A esas divinidades es a quien debemos cantarles, por eso, el Canto VII es un cantar a Prometea, un ensalzamiento a su cuerpo seductor, a su arte de virtud y amparo. El Resucitado hace un último canto en el número VIII, donde reclama mientras Prometea lo resucita, él la está acabando, “Asesiné tu vida por mi muerte / y me resucitaste” menciona. No muere solamente El resucitado a cada hora en que renace, también Prometea sucumbe cada vez que le da vida nueva. Prometea de la sangre. El resucitadoes un poemario que nos enseña el constante agonizar del cuerpo cercano a fallecer, nos muestra la importancia de vivir el presente disfrutando y agradeciendo a la vida, puesto que la muerte siempre nos vigila.

Acerca Diego Arredondo

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