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Combatir el racismo lingüístico: Propuestas desde Noruega y México

Por Laura Montesi Altamirano febrero.22.2018

¿Qué tienen en común Noruega y México? El pasado 25 de enero, las doctoras Unn Røyneland y Haley de Korne (Universidad de Oslo) visitaron la verde Antequera, Oaxaca de Juárez, y compartieron experiencias y reflexiones acerca de la protección de las lenguas minorizadas. La pregunta que contribuyeron contestar junto a una nutrida audiencia en la Biblioteca Juan de Córdova fue ¿Cómo eliminar prejuicios contra lenguas minoritarias en el siglo XXI?

 

Mientras Røyneland expuso algunas iniciativas desde arriba que se implementaron en Noruega para reconocer y proteger al sami, de Korne propuso estrategias desde abajo que se están llevando a cabo en el Istmo de Tehuantepec para fortalecer el diidxazá, o zapoteco del istmo. Ambas señalaron que, para valorar a las lenguas minorizadas, es decir lenguas históricamente hostigadas y marginadas, es necesaria una labor conjunta que se alimente tanto de normativas internacionales, nacionales y estatales que reconozcan de jure su valor y legitimidad como de iniciativas locales que logren hacer entender a la población la importancia del multilingüismo para su sociedad.

 

Røyneland explicó que los samis viven entre Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. En Noruega esta población indígena es numéricamente importante ya que se estiman en alrededor de 50000, parte de una población nacional de poco más de 5 millones. Su lengua, el sami, ha sido objeto de fuertes discriminaciones a lo largo de la historia nacional.

 

Es oportuno indicar que la minorización de las lenguas indígenas es una constante en la historia de los estados naciones, cuyo proyecto político se fundamenta en el ideal de la unidad, incluyendo la lingüística. En el caso de Noruega es interesante señalar que el conflicto alrededor de la lengua nacional es todavía en curso y que no hay unanimidad acerca de su trascripción. Hasta el siglo XIX, la lengua oficial fue el danés estando Noruega debajo del dominio de Dinamarca. Dentro de esta pugna, el sami se ha quedado marginalizado y objeto de desprecio, por ser el habla de los pobladores rurales. En el siglo XX, en muchos casos los niños sami fueron apartados de sus familias y marginados en escuelas en donde se les prohibía el uso de su lengua. Este trauma sigue presente en las memorias de las personas más ancianas.

 

Las políticas de reconocimiento y protección del sami y su oficialización son recientes y datan 1988, cuando la Constitución fue emendada en el artículo 110a: “Es responsabilidad de las autoridades del estado crear las condiciones que permitan a los samis preservar y desarrollar su lengua, cultura y estilo de vida”. El estatus oficial implica que los samis tengan derecho a recibir instrucción en su lengua materna, utilizar el sami con las instituciones públicas y obtener documentos oficiales en su propio idioma. Sin embargo, el sami es lengua oficial solo en algunos municipios del país. Además del reconocimiento constitucional, Noruega – como México – ha ratificado el Convenio 169 de la OIT con el cual se les reconoce a los pueblos originarios el derecho a la conservación de sus instituciones sociales, culturales, económicas y políticas. A pesar de estos avances, dijo Røyneland, los actos de discriminación y de racismo en contra de los samis no han cesado. Esto nos sugiere que las políticas y los marcos legislativos son necesarios pero insuficientes para combatir los prejuicios hacia las lenguas minoritarias y/o minorizadas. Se necesitan acciones construidas desde abajo.

Es este el caso que compartió de Korne, quien trabaja con el diidxazá desde una perspectiva sociolingüística. El zapoteco del istmo (o de la planicie costera) se habla en muchísimas comunidades del Istmo oaxaqueño y en particular en los distritos de Juchitán de Zaragoza y de Tehuantepec. Algunas estrategias útiles para la revitalización lingüística, compartió de Korne, incluyen la creación de recursos lingüísticos, como materiales didácticos y literatura. Las ventajas de esta estrategia están en el hecho de que los materiales (en papel o digitales) son tangibles, tienen visibilidad y pueden circular entre muchas personas rápidamente. Las desventajas tienen que ver con el hecho de que el impacto puede ser reducido y de corta duración. Se necesitan programas más estructurados para que estos materiales no solo circulen sino se empleen.

 

Otra estrategia útil para la revitalización es la creación de espacios y estructuras en donde se socialice la lengua, por ejemplo, en talleres y cursos. Quizás esta estrategia alcance menos personas y necesite de continuidad y tiempo, pero puede llegar a tener efectos positivos más duraderos. En Tehuantepec, la Facultad de Idiomas de la UABJO ofrece cursos de inglés, francés, italiano y zapoteco para niños, jóvenes y adultos. Finalmente, la estrategia más importante consiste en crear enlaces entre espacios/estructuras, personas/identidades y prácticas comunicativas con el fin de representar de manera positiva a las lenguas minorizadas, cambiando las actitudes lingüísticas presentes en la sociedad.

 

De Korne y Røyneland apuntalaron en las conclusiones que la relación sinérgica entre políticas y marcos legales de un lado y trabajo de base del otro es esencial para que la sociedad reconozca que el multilingüismo es una riqueza, siendo éste un asunto de igualdad social (hablar la lengua materna es un derecho humano), un elemento que favorece el aprendizaje (se ha demostrado que hay mejores resultados educativos en contextos multilingües), y una herencia intelectual y cultural.

 

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